Episodio 61Mujeres en el arte

La “femme fatale” en el arte

10 de marzo de 2023 · 12:56 min

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Según se dice, una mujer de carácter fuerte, seductora e inteligente puede convertirse en una femme fatale, o mujer fatal, que consigue todo lo que quiere valiéndose de esos encantos. A mujeres y a hombres ese concepto les ha resultado en cierta medida seductor, y al arte ni hablar. ¿Cómo han representado los artistas a ese tipo de mujeres?

Quién es la mujer fatal

Es peligrosa y manipuladora. Pone sus propósitos por encima de todos los que la rodean, y los que la rodean le importan un comino. Es sobre todo una mujer muy práctica que solo quiere poder, capaz de enamorar y de no enamorarse.

Y ahí surge una gran interrogante. Durante muchísimos siglos, la mujer se vio fundamentalmente de dos maneras: como un ser sumiso destinado a la maternidad, a la casa, a la familia, o, por el contrario, como la prostituta que saciaba el deseo de los hombres. ¿Cómo fue posible llegar a la femme fatale? ¿Cómo se asimiló que una mujer pudiera ser independiente de los hombres, inteligente, pero también peligrosa y seductora?

Circe, Eva, Lilith: los prototipos antiguos

Desde las culturas antiguas existieron prototipos de mujeres que, gracias a sus atributos, llevaban a los hombres a la ruina. Un ejemplo es Circe, que atrajo a los hombres de Odiseo a su casa y los transformó en cerdos. Muchas leyendas antiguas atribuyen a amantes malévolas la caída de grandes gobernantes.

En el cristianismo fue una mujer, Eva, quien llevó a Adán a comer el fruto prohibido, y con ello condenó a la humanidad a la muerte y al pecado original. Varias mujeres bíblicas tienen historias macabras con los hombres, y así se van construyendo estos arquetipos.

La tradición judía tiene a Lilith como la primera esposa de Adán, que se niega a obedecerlo. Desde los tiempos antiguos existió esa idea de mujeres que desobedecían y que podían llevar a la perdición.

Lilith no fue expulsada: se fue. El episodio dice primero que Lilith es expulsada del Edén y más tarde que lo abandonó. La versión más antigua que se conserva de su historia, la del Alfabeto de Ben Sira, un texto que se data entre los siglos VIII y X, cuenta que Lilith se negó a quedar debajo de Adán porque los dos habían sido creados de la tierra y eran iguales, pronunció el nombre inefable de Dios y se fue volando, según resume el artículo de la Wikipedia en inglés sobre Lilith.

El siglo XIX inventa su imagen

Es en el siglo XIX cuando se crea un prototipo visual de femme fatale, tal como la conocemos hoy. ¿Por qué entonces? El siglo XIX fue una época de cambios. Se desarrollan el transporte y las industrias, la sociedad se reestructura, y en medio de todo eso la mujer pasa a ocupar un papel más activo. La figura femenina comienza a mirarse con otros ojos.

La literatura de ese siglo lo demuestra con creces. Ahí está Ana Karénina, de León Tolstói: una mujer que se atreve a dejar a su familia por un hombre del que se enamora perdidamente. O la Nora de Casa de muñecas, la obra de Henrik Ibsen, que decide emanciparse de su marido. El famoso portazo de Nora simboliza que se va y abandona la sumisión en la que vive. No son exactamente el prototipo de mujer fatal que conocemos hoy. Pero son mujeres que en el siglo XIX se alejan de los cánones establecidos, toman sus propias decisiones y no se doblegan ante el deseo del hombre.

A los artistas del romanticismo, un movimiento del que el podcast ya había hablado, esa representación de mujeres diferentes les viene como anillo al dedo para sus ideas de amor trágico y de misterio. Muchos artistas de ese siglo retoman a las mujeres de las culturas antiguas y a las bíblicas, y a partir de ellas crean el prototipo visual de la mujer fatal.

¿Cómo es? Casi todas tienen el cabello largo y suelto. Son voluptuosas, esbeltas, de piel pálida o de ojos claros. Y traen características nuevas: la negación de la maternidad, el interés por la sexualidad, la ambición.

Tres pinturas, tres mujeres fatales

Cada conductora eligió una pintura de femme fatale, la que más le gusta, y por suerte no coincidieron. Como un podcast es solo audio, cada una describe la pintura que eligió y cómo está representada la mujer fatal en ella.

Circe, de Waterhouse

La primera es Circe ofreciendo la copa a Ulises, de John William Waterhouse. El episodio lo presenta como pintor de la hermandad prerrafaelita, y la elige porque le encanta su manera de pintar.

Waterhouse no perteneció a la Hermandad. La Hermandad Prerrafaelita la fundaron en 1848 William Holman Hunt, John Everett Millais y Dante Gabriel Rossetti, y tuvo siete miembros. Waterhouse nació en 1849. La Wikipedia en inglés lo cuenta entre los seguidores posteriores de sus principios, junto a Edward Burne-Jones, y dice que trabajó primero en estilo académico y luego adoptó el estilo y los temas de la Hermandad. El cuadro es de 1891 y está en la Gallery Oldham, en Oldham, Inglaterra.

Circe era una hechicera de la mitología griega capaz de convertir en animal a quien fuera, sobre todo a los hombres, con un brebaje. Para que lo bebieran usaba técnicas de seducción. Le falló con Odiseo, que se había tomado una hierba que lo hacía resistente a sus embrujos.

La hierba. En el canto X de la Odisea es el moly, que Hermes le da a Odiseo para protegerlo de las pociones y la magia de Circe cuando va a su palacio a rescatar a sus compañeros, según el artículo de la Wikipedia en inglés sobre esa planta.

Waterhouse la pinta como una joven bella y provocativa, sentada en una actitud arrogante, segura de sí misma. Lleva un vestido que deja entrever sus encantos, y alza en una mano la copa con la poción y en la otra la vara de hechicera. Tiene los cabellos sueltos y largos y los labios rojos. Mujer fatal al fin, dominadora de hombres. A sus pies hay un cerdito, que ya se imaginarán quién es: una de sus víctimas. El único que se libra es Odiseo, a quien Waterhouse pinta reflejado en el espejo que está detrás de Circe.

Lady Lilith, de Rossetti

La segunda es Lady Lilith, pintada por Dante Gabriel Rossetti, este sí miembro de la hermandad prerrafaelita. A los prerrafaelitas les encantaba pintar mujeres fatales.

Según las concepciones judías, Lilith fue la primera esposa de Adán, y se negó a doblegarse ante su esposo. Consideraba que, al ser iguales desde su creación, no tenía que ser tratada con inferioridad. Es la rebelde, la mujer desobediente, la insubordinada que no acepta reglas impuestas.

Rossetti la representa mirándose en un espejo, contemplando su belleza, peinando su larga y ondulada cabellera sensual. La cabellera puede ser uno de esos atributos que llevan a la perdición, y por eso Rossetti le da tanta importancia en la obra. Es su arma letal ante los hombres, que caerán rendidos a sus pies. Está consciente de que es bella.

La obra. Rossetti la pintó entre 1866 y 1868 y la retocó en 1872-1873, cuando sustituyó el rostro de su primera modelo, Fanny Cornforth, por el de Alexa Wilding. Está en el Delaware Art Museum, en Wilmington, según el artículo de la Wikipedia en inglés sobre el cuadro.

Judith I, de Klimt

La tercera no es de un prerrafaelita. Es Judith, pintada por un grande de la historia del arte.

Según la Biblia, Judith es una joven viuda judía de la que está enamoradísimo Holofernes, un general asirio a punto de destruir la ciudad de la joven. Ella se introduce en el campamento del general, cena con él en un banquete y lo embriaga, para después decapitarlo dentro de su tienda y llevarse su cabeza. Muchísimos artistas la han representado, ya sea en el momento de la decapitación o cuando Judith se lleva la cabeza de Holofernes.

El artista elegido es Gustav Klimt, que pintó en 1901 la obra Judith I. Tiene muchos elementos del art nouveau, como los diseños circulares que aluden a la naturaleza femenina, y los resaltes dorados tan característicos de su obra. La representa semidesnuda, mostrando los atributos peligrosos con que sedujo a Holofernes. La cabeza del general aparece en el extremo inferior derecho, en la mano de ella. Es la típica femme fatale, muy de acuerdo con el concepto del principio.

La obra. Judith I está en el Belvedere de Viena. El artículo de la Wikipedia en inglés sobre el cuadro señala que Klimt corta la cabeza de Holofernes con el borde derecho del lienzo.

¿Y en el cine?

Este episodio habla de la femme fatale en la pintura. ¿Y en el cine? Hay mucha tela por donde cortar, y el podcast se propone dedicarle un episodio completo más adelante.

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