
Episodio 30
Publicado el 15 de abril de 2022
Un hasta pronto... a lo Art Nouveau
Este episodio cierra la primera temporada de Uy, el arte, y se quería cerrar con estilo, que no se diga: con elegancia, optimismo y feminidad. Todas esas palabras están resumidas en un estilo artístico que se llama Art Nouveau, y aunque quizá creas que no lo conoces, seguro que lo has visto: en una ilustración, en el diseño de un libro, en una pintura, en una decoración interior o en la arquitectura de algún edificio. Lo que hay es que saber detectarlo.
De eso va lo que sigue: de los patrones concretos que permiten reconocerlo.
Un nombre que es una trampa
Si llevamos esa denominación francesa al español, sería Arte Nuevo. Y ahí está el problema, porque todo estilo ha sido en algún momento nuevo e impactante, y con el tiempo deja de serlo porque llega a la costumbre. ¿Por qué entonces a esta corriente se le llamó así, y se le sigue llamando así hasta nuestros días?
La respuesta está en cuándo ocurrió. Su tiempo de auge fue relativamente corto, pero muy peculiar: aproximadamente de 1890 a 1910. Dos mitades de décadas, una cerrando un siglo y la otra iniciando el siguiente.
Y esos cambios de siglo se hacen sentir en muchísimas esferas de la vida, y en el arte ni hablar. Si de un año para otro uno se propone cambiar, imagínese de un siglo a otro: es el comienzo de una etapa nueva y larga. El Art Nouveau creaba algo nuevo que rompía con lo anterior, cargándose del optimismo y la esperanza con que algunos esperaban ese siglo.
Ese optimismo no venía de la nada: era una época de invenciones impresionantes —el automóvil, el gramófono, el cinematógrafo, el avión, toda clase de maquinarias—. El nombre, entonces, no describe un estilo: describe un estado de ánimo con fecha.
La idea que lo cambió todo
Y aquí viene la aportación importante, la que sobrevive al estilo: el arte puede estar también en los objetos funcionales que nos acompañan en la vida cotidiana.
Quizá parezca obvio, pero en su momento no lo era. Una farola puede estar hecha con artisticidad; un mueble, además de servir para sentarse, puede ser en sí mismo una obra que se disfrute.
Así que el artista Art Nouveau ya no solo pone los ojos en las llamadas artes mayores —arquitectura, pintura, escultura—, sino que también diseña muebles, quioscos, carteles, libros, joyas, vajillas y tapices. Es más: si diseñaban un edificio, también podían diseñar su decoración y su mobiliario.
Esa frase de aspecto inocente es la que rompe la jerarquía de las bellas artes. Todo el diseño del siglo XX viene de ahí.
Cómo reconocerlo
Se hace siguiendo patrones que se repiten mucho, y son justamente los que permiten identificarlo — no solo en aquella época de auge, sino hoy, porque muchos artistas y diseñadores se siguen inspirando en él.
- La mujer: su rostro, sus siluetas, sus cabellos. Aparece en decoraciones interiores y exteriores, en ilustraciones, en pinturas.
- La línea curva, llevada al máximo: sensual, erótica, asimétrica. Las líneas rectas no tienen mucha cabida.
- La naturaleza: hojas, flores, tallos, insectos, ligados a esas curvas.
- Los colores brillantes y llamativos, y el dorado.
Es un estilo muy decorativo, y algunos dicen que demasiado.
El pabellón de la Secesión, y una frase
Hablando de dorado, viene a la mente el pabellón de la Secesión en Viena, donde el dorado le da un toque glamuroso a todos aquellos detalles florales y orgánicos. Y en ese mismo pabellón hay una frase que es una gran verdad:
A cada época, su arte. A cada arte, su libertad.
El edificio lo levantó Joseph Maria Olbrich entre 1897 y 1898 para la asociación de artistas de la Secesión vienesa. La frase está en letras doradas bajo la cúpula y es de Ludwig Hevesi: Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit.
Síntesis, no copia: el metro de París
Muchas veces lo que vemos es una síntesis formal de esos elementos naturales. Quizá no vemos una flor o una libélula tal cual, pero sí su esencia; o no vemos las raíces de una planta, pero el artista se inspira en sus formas y las reproduce mediante líneas.
El ejemplo es perfecto. Cuando París construía su metro, se quería que las entradas fueran lo más agradables y elegantes posibles a la vista de quienes caminaban por la ciudad, así que se le pidió a Héctor Guimard que las diseñara, y qué mejor estilo que el Art Nouveau para un propósito de elegancia.
Hay una que lo ejemplifica muy bien: dos postes curvos unidos por un arco, todo metálico. Los postes tienen en la parte superior un elemento redondo rojo, y si uno se fija parecen dos tallos terminados en botones florales, aunque algunos dicen que más bien parecen cabezas de insectos. Y esa misma ambigüedad demuestra que no es una copia fiel de la naturaleza, sino una síntesis artística de ella.
Ahí está la lección entera del estilo, en un objeto de calle: si no puedes decidir si es una flor o un insecto, el artista ha hecho exactamente su trabajo.
Además, las letras que dicen «Metropolitain» tienen una tipografía que parece hecha a mano, encajando con un estilo que celebra lo artesanal.
Guimard firmó la primera generación de entradas del metro parisino entre 1900 y 1913, en hierro fundido y cristal, y la mayoría son de 1900. Diseñó también la tipografía. El conjunto se acabó conociendo como el estilo Métro, y fue lo que popularizó el Art Nouveau.
El material que predomina en esas entradas y en la arquitectura Art Nouveau en general es el metal, porque al ser maleable ayuda a recrear aquellos elementos naturales; y también se emplea mucho el cristal.
De dónde sale, y cómo lo llamó cada país
El Art Nouveau surge en Bélgica y rápidamente se esparce por toda Europa. Cada región le aportó variaciones propias y, además, nombres nuevos.
| país | nombre |
|---|---|
| Francia | Art Nouveau |
| Reino Unido | Modern Style |
| Italia | Liberty o Floreale |
| España | Modernismo |
La denominación más conocida, y la más glamurosa, es la francesa — y es la más usada en Latinoamérica.
La lista del episodio se queda corta, y le faltan precisamente los dos nombres que más se usan fuera del ámbito francés:
Alemania y los países nórdicos lo llamaron Jugendstil, «estilo joven», por la revista Jugend, publicada en Múnich. Austria, Sezessionstil, por el movimiento de la Secesión vienesa — el del pabellón de la frase dorada. Los Países Bajos, Nieuwe Kunst. En Estados Unidos se habló del estilo Tiffany, y en el Reino Unido, además de Modern Style, del Glasgow Style.
Y el nombre italiano tiene una explicación que da gusto: Liberty viene de Arthur Lasenby Liberty, fundador de los almacenes londinenses Liberty & Co, cuyos tejidos estampados arrasaron en Italia. Un estilo europeo bautizado en un país por una tienda de otro.
Nótese lo que significa esa lista: un mismo movimiento con siete nombres en veinte años. Ninguno se impuso en su momento, y eso también dice algo sobre lo que fue: no una escuela con manifiesto, sino un aire que se respiró a la vez en media Europa.
El origen belga tiene dirección y fecha: el Art Nouveau aparece en Bruselas a principios de los 1890, en las casas de Paul Hankar, Henry van de Velde y sobre todo Victor Horta, cuyo Hôtel Tassel, terminado en 1893, suele citarse como el primer edificio Art Nouveau. Horta lo construyó para el científico Émile Tassel usando hierro y cristal para ganar luz y espacio, con líneas curvas que imitan flores y tallos en la barandilla de la escalera, en los azulejos del suelo, en los cristales y pintadas en las paredes. De ahí salió lo que después usó Guimard.
Gaudí, que hizo el suyo
Por eso la famosísima Casa Batlló de Antoni Gaudí tiene muchos elementos Art Nouveau, pero realmente pertenece al modernismo catalán, que fue un Art Nouveau muy propio y original.
Gaudí le da aspecto de esqueleto al edificio: en algunas zonas se ven elementos constructivos en forma de huesos, y la edificación misma parece una gran escultura, porque lo decorativo casi no se puede separar de la arquitectura. Usa el metal característico del estilo, el dorado, los verdes y los azules —colores muy recurrentes—, y reúne fragmentos de azulejos que van creando mosaicos, uno de los elementos que hacen tan particular su modernismo.
Y el que hay en La Habana
Aquí llega la parte que cierra el episodio, y la que más se agradece.
En Cuba existe desde 1904 aproximadamente un lugar llamado los Jardines de La Tropical, en La Habana, con espacios para el recreo y varios salones que se mezclaban con la naturaleza. Uno de ellos, que todavía existe aunque está deteriorado, es el Salón Ensueño, que tiene muchos puntos de contacto con el modernismo catalán.
Es una construcción fascinante pese a su estado: el hormigón armado con el que está hecha va imitando la textura de los troncos de los árboles, y en el techo las ramas dan paso a inmensas estrellas marinas, que recuerdan esa obsesión del Art Nouveau por los elementos naturales.
Y aquí hay un dato que le da la vuelta a la manera de contarlo:
Los Jardines de La Tropical (1904-1912) son obra de Ramón Magriñá y Jaime Cruanyas, y fueron pioneros del Art Nouveau en la isla y del uso del hormigón armado en La Habana. El conjunto tiene varios salones de 1904: Ensueño, La Cúpula, Templo Indio y Mamoncillo. Las semejanzas con el Park Güell son notables, sobre todo entre el Salón Ensueño y la sala hipóstila del parque barcelonés.
Magriñá nació en Reus, como Gaudí. Y lo importante: los jardines cubanos no son una copia ni una inspiración tardía del modernismo español. Se levantaron a la vez, no hay constancia de que Gaudí visitara la isla, y los cubanos se inauguraron primero: Magriñá terminó sus obras cuando las europeas seguían incompletas.
Léase despacio, porque invierte el orden habitual del relato. La Habana no recibió el modernismo catalán: lo hizo al mismo tiempo, y lo terminó antes.
El cierre
Con estos aires de un estilo glamuroso se despide la primera temporada. Y conviene quedarse con lo que el Art Nouveau dejó, que no es un repertorio de curvas y flores: es la idea de que una farola, un cartel o el picaporte de una puerta merecen el mismo cuidado que un cuadro. Eso es lo que sigue vivo cuando el estilo ya pasó de moda.
A cada época, su arte. A cada arte, su libertad.
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- Del arte en formato NFT, con el que este episodio recuerda que abrió el podcast, hablamos en el número uno, NFT... ¿moda o futuro?.
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