Episodio 09Vanguardias y arte del siglo XX
De esculturas invisibles y lienzos en blanco
16 de noviembre de 2021

Este episodio nació de los mensajes de oyentes que preguntaban por unas esculturas invisibles vendidas en miles de euros en los últimos meses, y por un artista que entregó dos lienzos en blanco en lugar de la obra que le habían encargado. ¿Serían fake news? No, no lo son. En 2021, la nada o el vacío artístico dieron mucho de qué hablar. ¿Cómo se llegó a ese punto? ¿Son realmente arte esas esculturas y esos lienzos?
Io sono: 15.000 euros por nada
En mayo de 2021, para sorpresa de muchos, se supo que la casa de subastas Art-Rite, de Milán, había vendido la obra Io sono del artista italiano Salvatore Garau por 15.000 euros. Io sono significa «yo soy» en italiano. Lo que asombraba no era la cifra, sino lo que esa cifra pagaba: una escultura invisible, una obra inmaterial que físicamente no existe.
En el catálogo de la subasta, donde normalmente aparece una imagen de la obra, había un espacio en blanco con una descripción: escultura inmaterial para colocar en una casa particular, dentro de un espacio libre de cualquier estorbo, de unos 150 por 150 centímetros. El comprador solo recibió un certificado, porque evidentemente no había obra que llevarse.
Davanti a te: el doble
Aquello causó impacto internacional. Y cuando los ánimos parecían calmados, Art-Rite y Garau volvieron a sorprender, y a muchos a indignar. Hay quien lo considera una burla.
En octubre se subastó otra escultura invisible, Delante de ti, con un precio estimado de entre 12.000 y 16.000 euros. La venta se cerró en unos 28.000 euros, muy por encima de la estimación. Esta vez era algo más grande: el catálogo hablaba de un espacio libre de cualquier estorbo de unos 200 por 200 centímetros, con un certificado de autenticidad emitido por el artista. Ese certificado fue, otra vez, lo único que se llevó el comprador.
Las dos ventas. Davanti a te se subastó en Art-Rite el 12 de octubre de 2021 por 27.120 euros con comisiones, según Milano Meravigliosa; la revista italiana Artness recuerda que Io sono había salido con una estimación de 6.000 a 7.000 euros.
Lo que dice Garau
Salvatore Garau es un artista italiano nacido en 1953. Dice que no vende la nada, sino el vacío, y que ese vacío lo llena la imaginación de cada cual a partir del título de la pieza. Según él, en el espacio que ocupa la obra se concentran energías y pensamientos que le dan forma. Y los grandes tormentos de la humanidad de hoy, las incertidumbres y el miedo al futuro, pueden reflejarse mejor con la ausencia que con la presencia.
¿Arte conceptual?
Los trabajos en los que importa la idea y no la materialización de la obra se clasifican como arte conceptual. Estas esculturas serían una radicalización de aquel arte conceptual que surgió en los años sesenta. Nació bajo el impacto de la guerra de Vietnam, el auge del feminismo y las revoluciones sociales, con una postura muy crítica que ponía el énfasis en lo mental, en la concepción de las obras, y le restaba importancia a su realización material, aunque esta existiera. Es un arte que no quiere que el espectador se deje arrastrar por las impresiones formales de la obra, sino por su significación.
Una obra icónica de aquellos años es Una y tres sillas, del estadounidense Joseph Kosuth: una silla, la foto de una silla y la definición de la palabra «silla». El autor quería que nos preguntáramos cuál de los tres representa la verdadera identidad del objeto. Habla de la multitud de ideas válidas que caben en una misma obra, y se convierte en un debate sobre el arte en sí mismo. Vistas así, como un arte que apela al pensamiento y elimina la materialidad, las esculturas invisibles podrían catalogarse en primera instancia como arte conceptual.
La obra de Kosuth es de 1965, según el artículo de la Wikipedia en inglés sobre ella.
Y hay un dato que muchos desconocen: en 1958, el francés Yves Klein hizo una exposición titulada El vacío y declaró que sus pinturas serían invisibles. Exhibió una sala vacía. Nada nuevo bajo el sol.
Le Vide. Fue en la galería Iris Clert de París, en abril de 1958. Klein vació la sala salvo un gran armario, pintó de blanco todas las superficies y montó una entrada ceremonial con cortina azul, guardias republicanos y cócteles azules, según el artículo de la Wikipedia en inglés sobre el artista.
Del arte contra el mercado al arte de subasta
El propio Garau ha expuesto esculturas invisibles en ciudades como Nueva York. Hasta ahí, puede verse como una acción interesante, sobre todo por el papel activo del público, que tiene que construir la obra en su mente. Lo delirante es llevarla a una subasta y que alcance esos precios.
Afrodite piange. La de Nueva York se presentó el 29 de mayo de 2021 delante del Federal Hall, a pocos pasos de la Bolsa, con el apoyo del Istituto Italiano di Cultura de Nueva York, y se anunció como la tercera de siete obras inmateriales para otras tantas ciudades del mundo, según la agencia Global Media News. La revista Artness recuerda otra de la serie: Buddha in contemplazione, en la Piazza della Scala de Milán.
Ese es uno de los puntos más inquietantes de estas esculturas: muestra cuánto ha mutado el arte conceptual de los sesenta, que en parte proponía la desmaterialización del objeto artístico como forma de ir contra el mercado del arte. Aquí sucede todo lo contrario.
La idea de la escultura invisible es poco común, aunque no nueva. Es atractiva. Genera noticias, y al venderse a esos precios resuenan a nivel mundial. Cabe preguntarse si este tipo de obra responde de verdad a los criterios del arte conceptual. Hay un segmento del arte conceptual reciente que busca el show. Donde todo cabe, y donde el artista y sobre todo las casas de subastas son quienes legitiman qué es arte.
Take the Money and Run
El segundo escándalo también tiene al vacío como protagonista, pero esta vez en otro formato: el lienzo.
El museo de arte moderno Kunsten, de Aalborg, en Dinamarca, organizaba una exposición que cuestionaba el papel del individuo en el mercado laboral actual. Entre los artistas convocados estaba el danés Jens Haaning. Se le pidió que rehiciera una obra anterior sobre la diferencia del salario medio anual entre Dinamarca y Austria. Serían dos cuadros llenos de billetes. Uno con 328.000 coronas y otro con 25.000 euros. Para poder ejecutar estas obras pidió al museo unas 550.000 coronas danesas, casi 74.000 euros. Supuestamente, él se las devolvería al museo una vez terminada la exposición.
El día en que el museo recibió la caja con las supuestas obras, dentro encontró dos lienzos en blanco, con una nota que decía: coge el dinero y corre. Haaning dice que esa es su obra de arte: tomar el dinero y ya está.
Las cifras y el título. Según el FAQ del propio museo Kunsten, la exposición se llamaba Work it Out y trataba sobre el futuro de la vida laboral. Las obras que había que rehacer eran Una renta anual media austriaca (2007) y Una renta anual media danesa, expuesta por primera vez en el museo Heart de Herning en 2010. Actualizadas a 2021, sumaban 532.549 coronas en billetes enmarcados. Un contrato obligaba a devolver el dinero al cierre de la exposición, el 16 de enero de 2022. El título de la obra entregada es Take the Money and Run.
¿Arte o estafa?
Este vacío se da en circunstancias distintas al de las esculturas invisibles. Esta obra le había sido encargada, y el museo le había dado el dinero para su ejecución. Quedarse con él es una violación legal. El museo anunció que, si no lo había devuelto antes del cierre de la exposición, lo llevaría a los tribunales por estafa. ¿Le quita eso valor artístico a su gesto?
Es un caso complicado. El artista realizó una acción irreverente, un gesto inesperado, que es lo que se espera de un artista. Pero debe haber un equilibrio entre lo correcto y lo que no. Es normal que un artista se manifieste en contra de la institución arte, pero los límites de la moralidad tienen que mantener su lugar.
Detrás de estas acciones excéntricas siempre queda la duda sobre lo genuino de la filosofía que dicen defender los artistas. Haaning sostiene que llevarse el dinero forma parte de la obra: no está en los lienzos en blanco, sino en el gesto del artista. Un gesto acorde con la exposición, que criticaba los salarios en Dinamarca. Siempre quedará la duda de si lo hizo con un sentido crítico o para acaparar titulares de prensa al estilo show. Nunca sabemos qué hay en la cabeza del artista.
Cómo terminó
El episodio se despidió prometiendo estar atento a en qué acababa la historia de los lienzos en blanco, y a las próximas esculturas invisibles, porque Garau tenía previsto hacer una serie de siete.
Lo de los lienzos acabó así, según el FAQ del museo Kunsten: el museo demandó a Haaning ante el Tribunal Municipal de Copenhague y ganó; Haaning recurrió ante el tribunal superior, y en 2024 las partes llegaron a un acuerdo. El 15 de mayo de 2024, con una donación del Det Obelske Familiefond, el museo adquirió Take the Money and Run, que pasó a formar parte de su colección. El artículo de la Wikipedia en inglés sobre la obra fecha la sentencia en septiembre de 2023 y cifra lo que Haaning debía devolver en 492.549 coronas: el préstamo menos 40.000 en concepto de honorarios de artista y de exhibición.
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