Episodio 13Mercado del arte

¿Qué pasó con las ventas de arte en 2021?

14 de diciembre de 2021

o en

ivooxApple Podcast logoSpotify
¿Qué pasó con las ventas de arte en 2021?

El 2021 ha sido un año complejo. Aún existe una pandemia azotando al mundo, tras un 2020 devastador en muchos ámbitos, donde el mercado del arte no fue la excepción. Expertos afirman que hubo una caída del 30% del negocio de las subastas el año pasado por la pandemia.

Ese 30% es exacto, y conviene saber de dónde sale. Según el informe anual de Art Basel y UBS, las ventas en subasta pública cayeron en 2020 a 17.600 millones de dólares, un 30% menos que en 2019. El matiz importa: el desplome no vino de que se hundiera la demanda, sino de que se cancelaron las ventas y se contrajo la oferta. Mientras tanto, las ventas online de arte y antigüedades alcanzaron un récord de 12.400 millones, el doble que el año anterior, y pasaron del 9% al 25% del mercado. Retén esa cifra: explica la mitad de lo que viene después.

De ahí las preguntas del episodio: ya finalizando el año, ¿cómo se han comportado las ventas públicas de arte durante este 2021? ¿Se ha revitalizado el sector? ¿Qué fue lo que más dio de qué hablar?

Hoy nos unimos Carolina, Jenny, Gretel y yo para hacer un recuento y sacar conclusiones. Cuatro voces, centrándonos en los resultados de las subastas públicas de arte.

Por qué 2021 rompió tantos récords

La explicación llega antes que los récords, y es lo que hace útil el episodio. Algunos de estos récords son consecuencia de la situación extrema, atípica, que se ha vivido desde 2020 y que obligó a buscar variantes. Esa situación hizo explotar nuevos formatos y congeló el mundo de las subastas presenciales por un tiempo.

Entonces, hasta cierto punto, este año ha habido como que un renacer. Una emoción por recuperar el tiempo perdido hasta donde ha sido posible.

Guarda esa frase, porque es la tesis: parte de los récords de 2021 es el rebote de un mercado que estuvo parado.

Marzo: 100 dólares que se convirtieron en 69 millones

Una de las mayores locuras del mercado del arte, porque eso no tiene otra manera de designarlo, ocurrió casi comenzando el año, en marzo: el NFT de una obra digital de Beeple, un artista hasta ese entonces relativamente desconocido, que se vendió en 69 millones de dólares en la casa de subastas Christie's.

Destrozó el precio de salida, que fue de 100 dólares. De 100 a 69 millones.

La obra se titula Everydays: The First 5000 Days y se remató el 11 de marzo de 2021. La puja había abierto en 100 dólares el 25 de febrero. En los últimos quince minutos el precio subió más de 40 millones, con pujas individuales que entraban de 10 y 15 millones de golpe, y el martillo cayó en 60,25 millones antes de comisiones. Según The Art Newspaper, pasó a ser la tercera obra más cara vendida en subasta de un artista vivo.

Lo interesante no es la cifra: es por qué esa cifra no debería haber existido. El currículum de un artista —la trayectoria, los lugares donde ha expuesto, las colecciones de las que es parte, premios, reconocimientos, las ventas anteriores— son factores determinantes a la hora de darle valor a una obra. Y Beeple no contaba con nada de esto.

Pasó de ser un artista desconocido, en el sentido de que jamás se había expuesto en una galería ni vendido obras en subastas, a convertirse en uno de los artistas vivos más cotizados del mundo. Hasta aquel día su galería diaria había sido Instagram, donde tenía millones de seguidores.

Entonces, ¿cómo se explica ese suceso? El episodio da dos razones, y las dos aguantan. La primera: la crisis sanitaria del 2020 trajo consigo que se dispararan aún más todas las potencialidades del universo digital, en un periodo sumamente favorable para las ventas de arte contemporáneo.

La segunda es la que de verdad explica el precio. Este NFT estaba respaldado por la casa de subastas Christie's. Era un artista desconocido, pero apadrinado por una tremenda casa de subastas a nivel mundial, con un prestigio más que reconocido.

O sea: lo que faltaba de currículum lo puso la casa. Es exactamente el mecanismo de legitimación comercial del que hablaba el ep07.

Octubre: el día que Sotheby's hizo dos cosas a la vez

En este 2021 los NFT en el arte han tenido tanta pegada que la casa de subastas Sotheby's, otra de las grandes, lanzó en octubre pasado su propia plataforma para el mercado exclusivo de NFT, que la llamó Metaverse. Y en ella están teniendo lugar todas las ventas de obras NFT de Sotheby's. Lo que demuestra que las grandes casas a nivel mundial están apostando en serio por este peculiar formato.

Sotheby's Metaverse se anunció el jueves 14 de octubre de 2021, según Decrypt. Su venta inaugural, Natively Digital 1.2: The Collectors, reunió 53 obras de 19 coleccionistas de NFT, con pujas abiertas del 18 al 26 de octubre y pago admitido en ETH, BTC, USDC o moneda corriente. Y, según la Wikipedia en inglés, la plataforma ofrecía a sus usuarios una imagen de perfil generada por el artista digital Pak.

Y hay una coincidencia que el episodio no menciona: ese mismo 14 de octubre de 2021, Sotheby's remató en Londres el Banksy triturado que se cuenta más abajo. El mismo día, la misma casa: el récord de la trituradora y el lanzamiento de la plataforma de NFT. No hay mejor retrato de lo que fue ese año.

Enero: el Botticelli de 92 millones

Antes de eso, en enero de este 2021, Sotheby's lanzó al mercado Retrato de un joven sosteniendo un medallón, de Sandro Botticelli. Fue un récord de venta del artista: 92 millones de dólares.

¿Por qué este récord? El episodio desgrana cinco factores, y son justo el temario del ep07 aplicado a un caso real:

Primero, el nombre. Botticelli es una de las grandes figuras del Renacimiento. Todo el mundo lo quiere; bueno, todo el que tenga dinero.

Segundo, la rareza. Se trata de uno de los retratos más inusuales del primer Renacimiento.

Tercero, la escasez en el mercado. Desde el 2013 ninguna de sus obras salía al mercado público, y en ese año la que se vendió fue en unos 10 millones de dólares. El ascenso fue abismal.

Cuarto, la procedencia. La obra ha pertenecido a lo largo de los siglos a importantes colecciones privadas, y eso aumentó su valor.

Quinto, la conservación. Se encontraba en muy buen estado, algo que sin dudas puede elevar el valor económico de una obra de arte, sobre todo tratándose de una obra del siglo XV.

Los datos que cierran el cuadro: la venta fue el 28 de enero de 2021 en Sotheby's Nueva York, dentro de Master Paintings & Sculpture Part I. Duró cuatro minutos y medio y solo hubo dos pujadores. Es el precio más alto pagado por un Maestro Antiguo en Sotheby's y multiplicó por nueve el récord anterior de Botticelli —10,4 millones de dólares por la llamada Madonna Rockefeller, en Christie's Nueva York, 2013—, que es justo el dato que da el episodio. El cuadro, pintado hacia 1480, lo vendió la sucesión del magnate inmobiliario neoyorquino Sheldon Solow, muerto en 2020, que lo había comprado en Christie's en 1982 por 810.000 libras, según The Art Newspaper y The New York Times.

Julio: siete centímetros por siete centímetros

En julio de este año ocurrió el récord de venta más cara de un dibujo de Da Vinci. Cabeza de oso, se llama el dibujo, y mide 7 centímetros por 7 centímetros. Es bien pequeño. Y se vendió en 12 millones de dólares.

Esa cifra no asombra nada viniendo de Da Vinci, un artista con un renombre en mayúsculas. Pero tiene valores agregados: se cree que Da Vinci tomó como referencia este dibujo para pintar luego el armiño que aparece en la conocida obra La Dama del Armiño. Y también ha pertenecido a reconocidos coleccionistas a lo largo de los siglos.

Verificado, con el mismo grado de certeza que le da el episodio: el artista pudo haberse servido de este estudio al pintar la cabeza del animal en La Dama del Armiño (1489-1490). El armiño mira en una dirección parecida, y la estructura de su cabeza —ojos pequeños, hocico cilíndrico— es comparable a la del oso. Según The Art Newspaper y la Wikipedia en inglés, la venta fue en Christie's Londres, el 8 de julio de 2021, por 8,8 millones de libras con comisiones. Es un dibujo a punta de plata sobre papel preparado rosa beige, y fue el primer dibujo de Leonardo que salía a subasta desde 2001, cuando Caballo y jinete se vendió por 8,1 millones de libras en la misma casa.

Y aquí llega el término que conviene aprenderse, porque el episodio lo suelta y sigue: estos son factores que van incrementando el pedigrí, el aura, en torno a un pequeño dibujo de un animal. Es lo que se conoce con el término de provenance: si la obra ha pertenecido a alguien famoso, se vende por mucho más que el valor real de esta.

Provenance. Esa palabra explica media sección de este episodio y vuelve, con consecuencias mucho peores, en el escándalo precolombino del ep07.

Noviembre: un divorcio de 676 millones

Este mes de noviembre de 2021 nos trajo la mayor venta en subasta de un solo propietario en la historia. Tuvo como protagonista a la colección Macklowe, una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes del mundo, que tenía obras de los mejores artistas del siglo XX como Giacometti, Pollock, Warhol o Rothko. Fue la casa Sotheby's de Nueva York la que tuvo la oportunidad de ponerlas en venta.

Es un récord que no viene por una sola pieza, sino por 35 obras que formaban parte de esta magnífica colección privada.

¿Y por qué se vendió? Aquí está lo mejor del episodio. Se pone en venta a partir de un divorcio entre Harry y Linda Macklowe, un magnate neoyorquino del sector inmobiliario. Ella, vinculada a la administración del Museo Metropolitano, una conocedora de arte, y por ello durante el transcurso de los años se fue haciendo de excelentes obras. Se dice que muchas de esas piezas el matrimonio las adquirió antes de que esos artistas fueran tan reconocidos como son hoy y alcanzaran valores tan altos en el mercado.

La conclusión la saca el propio episodio, y es impecable: este récord de 2021 se deriva de un problema conyugal más allá de la pandemia. Es un divorcio que venía caminando desde el 2018. Aunque no es menos cierto que la ansiedad derivada de la pandemia por consumir buen arte, por las subastas, ayudó a que las pujas fueran astronómicas.

Las dos piezas que el episodio detalla:

El Rothko. Número 7, de 1951, una obra abstracta con franjas verde, carmesí y lavanda, se vendió en 82,5 millones de dólares.

El Pollock. Su pintura Number 17, también de 1951, se vendió por 61 millones de dólares, y se enmarca dentro de lo que se conocen como las pinturas negras de Pollock, dentro de su expresionismo abstracto.

La estimación total de la venta de la colección era de 400 millones de dólares y se llegó hasta los 676 millones.

La subasta fue el 15 de noviembre de 2021 y las 35 obras encontraron comprador: lo que en la jerga se llama una venta de «guante blanco». Los 676,1 millones la convirtieron en la venta más valiosa de los 277 años de historia de Sotheby's, según The Art Newspaper. Y el detalle judicial que explica las dos tandas: un juez del Tribunal Supremo del estado de Nueva York ordenó al matrimonio vender 65 obras y repartirse el dinero, después de que los peritos de cada parte tasaran las mismas piezas por cifras abismalmente distintas. El Number 17, 1951 de Pollock alcanzó 61,1 millones con comisiones y marcó récord del artista.

Y atentos en el 2022, porque en esta subasta se vendió la primera parte de la colección: la segunda se subastará el próximo mes de mayo. Así que pueden venir otros récords.

Vinieron. La segunda tanda se remató el 16 de mayo de 2022 y el total de la colección llegó a 922,2 millones de dólares, la colección más valiosa vendida en subasta hasta entonces: la superó la de Paul Allen en noviembre de 2022.

Octubre, otra vez: la obra rota que valió veintiuna veces más

Otro que sigue dando de qué hablar, y aumentando toda la incertidumbre que existe sobre su identidad, es Banksy, del que estuvimos conversando en nuestro cuarto episodio.

En 2018 la obra Chica con Globo se había llevado a subasta, y cuando la venta se había sellado la obra comenzó a autotriturarse. Todo un show aquello.

Lo que quedó de aquella obra semidestruida se convirtió en una nueva obra llamada Love is in the Bin, el amor está en la papelera. La casa Sotheby's la subastó en octubre de este año, rompiendo un nuevo récord de venta para el artista: 25,4 millones de dólares aproximadamente. Superó con creces todas las estimaciones previas.

O sea, que la obra hecha pedacitos costó mucho más que la obra enterita.

Mucho más, y se puede poner número exacto. En 2018 Girl with Balloon se vendió por 1.042.000 libras (unos 1,37 millones de dólares) y el mecanismo escondido en el marco se paró a mitad de la imagen. El 14 de octubre de 2021, ya como Love is in the Bin, alcanzó 18.582.000 libras, unos 25,4 millones de dólares, más del triple de su estimación máxima de 6 millones de libras. La obra rota valió unas dieciocho veces lo que valía entera.

La lectura del episodio va más allá del chiste. Incrementó la leyenda Banksy, un artista que nunca ha dado la cara, que se declara enemigo de la mercantilización del arte y que paradójicamente es en la actualidad uno de los artistas vivos más caros del arte contemporáneo. Esa acción de autodestruirla incrementó el valor artístico de la obra.

Y de ahí sale la frase que resume el año entero: el arte suele tener un valor creciente en el tiempo, lo que hace que, más allá de un propósito estético, comience a considerarse como una inversión a largo plazo.

Noviembre: Frida desbanca a Diego

Ya finalizando el año, otro récord. La mexicana Frida Kahlo se convirtió en la artista latinoamericana mejor vendida.

El pasado mes de noviembre, el autorretrato de Frida titulado Diego y yo, de 1949, donde la artista se pinta a sí misma llorosa con Diego en la frente, se vendió en 34,9 millones de dólares. El precio más alto que ha alcanzado en una subasta una obra de arte latinoamericana.

Subió hasta Nueva York por Sotheby's nuevamente, y es una pintura de pequeño formato: 30 centímetros de alto por 22,4 de ancho.

Y el detalle que nadie olvida: paradójicamente, el récord anterior era del gran y tormentoso amor de Frida, Diego Rivera. Mira que lo desbancó.

Según la Wikipedia en inglés y The Guardian, la venta fue el 16 de noviembre de 2021 en Sotheby's Nueva York, y la compró el coleccionista argentino Eduardo F. Costantini, fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. El récord que arrebató a Diego Rivera estaba en 9,8 millones, o sea que lo multiplicó por más de tres; y su propio récord anterior, 8 millones por Dos desnudos en el bosque en 2016, quedó cuadruplicado. Diego y yo fue el último autorretrato de busto que Kahlo llegó a terminar antes de morir en 1954.

Lo que el año dejó, más allá de las cifras

El balance final del episodio tiene cuatro observaciones, y las cuatro envejecen bien.

Se han retomado las subastas con público en directo, lo que le pone más emoción a todos estos sucesos.

Pero las ventas de arte en línea, a raíz de la pandemia, se han afianzado y de qué manera. Antes había muchos escépticos en ese sentido, y la crisis sanitaria puso el pie forzado para que las personas relacionadas con este medio tuvieran que normalizar y darle una mayor importancia a este método.

Los postores asiáticos ganan cada vez más terreno, y se ha visto en las ventas de arte contemporáneo.

Todo parece indicar que la pandemia avivó el apetito por comprar arte. Y hay un motivo que no es estético: este año han salido al mercado obras de artistas muy reconocidos, pero adquirirlas significa fama y estatus para el comprador, y esto también puede ser uno de los porqués de esos récords. Y no es nuevo tampoco.

El episodio se cierra con la honestidad de reconocer lo que todavía no se sabía: habría que ver informes generales oficiales de este año para saber en qué medida el mercado del arte se ha revitalizado respecto al golpe de la pandemia en 2020, informes que deben salir a la luz ya en el 2022.

Salieron, y confirmaron el rebote: según el informe de Art Basel y UBS de 2022, el mercado global volvió en 2021 por encima de los niveles previos a la pandemia, aunque la recuperación fue desigual.

Y la última frase se la queda el episodio, que además es la moraleja de los nueve récords: aun cuando siempre hay elementos constantes que pueden justificar el comportamiento del arte en el mercado, siempre pueden ocurrir sucesos atípicos que te dejan con la boca abierta.


Una precisión sobre un dato que damos en el episodio: al hablar del NFT de Beeple decimos que aquello significó la primera venta de un NFT en una subasta pública de arte, y no fue así. Cinco meses antes, el 7 de octubre de 2020, Christie's había vendido en su Post-War and Contemporary Day Auction la obra Block 21, de la serie Portraits of a Mind del artista Benjamin Gentilli —que firma como Robert Alice—, un lienzo físico acompañado de un NFT con el retrato digital de Satoshi Nakamoto: se estimó entre 12.000 y 18.000 dólares y se remató en 131.250. Lo que sí fue el Beeple de marzo de 2021 es la primera obra NFT autónoma, puramente digital y sin soporte físico, vendida por una casa de subastas. Lo recogen la crónica de la venta de Block 21 en Decrypt y la de la venta de Beeple en The Art Newspaper.

Episodios relacionados

Copyright © 2026 Uy El Arte