La historia del cine a través de 4 películas

Episodio 54

Publicado el 21 de diciembre de 2022 · Duración: 12:30 min

La historia del cine a través de 4 películas

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Por qué séptimo arte

Se le llama así porque fue el último en llegar: antes eran seis —literatura, arquitectura, música, danza, escultura y pintura. Contar la historia del cine en unos minutos es imposible, pero sí se pueden elegir cuatro películas que marcan cuatro cambios. No siempre las primeras en hacer algo, sí las más representativas de cada salto.

1902 · Los trucos: Viaje a la Luna

Viaje a la Luna, dirigida por Georges Méliès, no fue la primera película de la historia: es de 1902, y el nacimiento oficial del cine ocurre el 28 de diciembre de 1895, cuando los hermanos Lumière presentaron un programa de películas breves en el sótano de un café de París. Una de ellas era La salida de los obreros de la fábrica Lumière, donde se ve a un centenar de obreros saliendo de la fábrica de aparatos fotográficos, conversando y montando en bicicleta, hasta que el portero cierra las puertas.

Eran comunes entonces las escenas de trenes en movimiento, carros de bomberos o desfiles: el cine nace como una evolución de la fotografía, con la ilusión de darle movimiento a las imágenes fijas, así que ver un carro real moviéndose ya era un suceso.

Méliès fue más allá y demostró que el cine no solo podía representar la realidad, sino jugar con ella. Se dio cuenta de que deteniendo la cámara, añadiendo o quitando algo de la escena y arrancándola de nuevo, las cosas parecían aparecer y desaparecer. Trucos de magia, en una película.

1952 · El sonido: Cantando bajo la lluvia

Cantando bajo la lluvia, de Stanley Donen y Gene Kelly, tampoco fue la primera película sonora, pero ilustra el salto como ninguna: usa el cine dentro del cine para retratar justo ese momento traumático para actores y equipos técnicos.

Traumático porque hubo que reestructurarlo todo, y hubo resistencia. El mismísimo Charles Chaplin se resistió. Además el sonido le creó a Hollywood un problema que el cine mudo no tenía: el idioma. Primero se probó con subtítulos, pero fueron un fracaso comercial porque había muchas personas analfabetas y no existía la costumbre de leer tanto texto en pantalla. Después se rodaron versiones en varios idiomas según el país, hasta que resultó demasiado caro y se adoptó el doblaje.

También puso en aprietos a los actores: algunos perdieron popularidad y trabajo cuando el público escuchó sus voces y se decepcionó. Desde entonces se fueron especializando los oficios en equipos de sonido, fotografía, dirección de arte, guion y producción.

1939 · El color: El Mago de Oz

El Mago de Oz, de Víctor Fleming, marca la llegada del color. Desde principios de siglo se venía experimentando de formas rústicas: al principio se coloreaba cada fotograma uno por uno —calcula lo que suponía en una película de una hora—, hasta que se creó y perfeccionó el Technicolor, que es el que se usó aquí.

Y no solo impresiona a nivel técnico. Demuestra que el color puede sostener la trama: las escenas de la vida real de Dorothy están en sepia y blanco y negro, y cuando llega a Oz los colores se vuelven vivos y transmiten sensaciones positivas. La elección no se deja al azar: el amarillo se asocia a la inseguridad o la ingenuidad, el rojo a la pasión, el peligro y la violencia, y cada uno genera emociones sin que el espectador se dé cuenta.

2002 · Lo digital: El ataque de los clones

Star Wars: el ataque de los clones marca la era digital. El proyector tradicional, que pasaba fotogramas rápidamente con un haz de luz, se reemplaza por la proyección de una versión computarizada: sin rayaduras ni deterioro del color o del sonido, y con la misma calidad en cada exhibición.

George Lucas confió al máximo en esa tecnología. Primero volvió sobre la entrega anterior de la saga, la llevó a postproducción digital y rehízo efectos con los que no había quedado convencido. Pero quería además filmar en digital, porque el celuloide le parecía un proceso lento y tedioso, y lo consiguió gracias a Sony, que le entregó la primera cámara digital cinematográfica de alta resolución, y a Panavision, que aportó las ópticas.

El cambio fue abismal: ya no había que esperar un día entero para ver lo filmado, y podían trabajar en paralelo el rodaje con los actores, una segunda unidad con las miniaturas y el equipo de efectos creando las criaturas digitales.

Después llegó el 3D con Avatar, de James Cameron, estrenada en 2009. Y las posibilidades del universo digital siguen abiertas.

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