Con aires Déco

Episodio 39

Publicado el 5 de julio de 2022 · Duración: 12:00

Con aires Déco

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Qué tienen en común el Chrysler y el Cristo Redentor

El Chrysler Building, el Rockefeller Center, el Cristo Redentor de Río de Janeiro y hasta una parte de Miami Beach están emparentados. Todos son art déco, un estilo que surge con furia en los años veinte del siglo pasado y que todavía hoy es sinónimo de glamour.

Si quieres empaparte de esa atmósfera antes de seguir, hay un atajo: El gran Gatsby, del año 2013 y dirigida por Baz Luhrmann, es un filme con una ambientación totalmente art déco. También el vestuario, con siluetas rectas y alargadas de apariencia andrógina.

Un estilo que se metió en todo

El art déco dominó buena parte del mundo en los años veinte y treinta, y estuvo en casi todos los ámbitos: artes decorativas, diseño interior, gráfico e industrial, pero también pintura, arquitectura, escultura, cine, moda y grabado. Surge en Francia y se extiende por Europa, Asia y América, y en América Latina y el Caribe fue especialmente bien acogido: Brasil, México, Argentina, Guatemala y también Cuba, con muchos exponentes en La Habana, algunos peor conservados de lo que quisiéramos.

¿Por qué tuvo tanto éxito? Para empezar, era el periodo de entreguerras. Terminada la Primera Guerra Mundial había una sed de elegancia y opulencia, casi como reacción contra la austeridad que la guerra había impuesto: una vía de escape. Cuando empieza la Segunda Guerra Mundial, el estilo entra en decadencia, aunque nunca llegó a extinguirse.

Y era además una época de avances tecnológicos, con un espíritu de innovación y progreso que el estilo recogió. En el terreno del arte, las vanguardias estaban a toda máquina, aunque con otro espíritu: la búsqueda de la opulencia no era lo suyo. Aun así, el art déco bebe formalmente del cubismo, el constructivismo y el futurismo.

Rectas donde el art nouveau ponía curvas

El art nouveau fue su precedente, y la comparación entre ambos es casi obligada. El art déco ya no va de líneas curvas y sinuosas, sino de lo contrario: líneas rectas, zigzags, formas geométricas —cuadrados, triángulos, círculos. Es lo que se ve desde el Chrysler Building hasta el Cristo Redentor: geometría y simetría.

También bebió del Egipto antiguo, porque en aquel momento se había descubierto la tumba de Tutankamón y muchos giraron los ojos hacia esa cultura. Son recurrentes las formas escalonadas parecidas a las de los zigurats, y el estilo se nutrió además del arte prehispánico, del mesopotámico y de los cánones griegos. Es un estilo ecléctico: se alimenta de muchas influencias y con ellas crea algo nuevo.

El Chrysler Building de Nueva York es el ejemplo clásico: hacer el edificio de una compañía de automóviles lo convierte en un referente de esa evocación de la máquina.

Del ocio a la Gran Depresión

Otros exponentes famosos son el Teatro de los Campos Elíseos, en Francia, y el Art Deco District de Miami Beach: unas cuantas manzanas dentro de esa zona donde se pueden ver decenas de edificios del estilo, bastante bien conservados y donde la mayoría sigue preservando su función original —son hoteles, como lo fueron en los inicios. No es casualidad: en arquitectura el art déco se asoció mucho al ocio y la recreación —hoteles, bares, cines, hasta transatlánticos— aunque también hubo bancos, viviendas y fábricas.

El de Miami es un art déco tardío, porque llega después de la Gran Depresión de 1929: se construyeron edificios nuevos para levantar los ánimos, como un resorte de alegría y lujo tras un periodo de decadencia.

Los materiales podían ser muy ostentosos —mármoles, maderas duras como el ébano y la caoba— pero también tuvieron su papel el plástico, el aluminio y el acero inoxidable, bastante menos costosos.

Cómo reconocerlo en un cartel

Más allá de la geometría, hay señales. Lo más probable es que haya líneas en zigzag, que se asociaban tanto al charlestón, el baile del momento, como a los templos egipcios. Es común además que aparezcan hombres vigorosos, mujeres estilizadas, figuras humanas aladas, representaciones naturalistas y faunísticas, o máquinas y energía eléctrica como símbolos de modernidad. En las cabeceras de revistas, titulares grandes y bordes decorados con cenefas y motivos egipcios.

Revistas tan prestigiosas como Vogue adoptaron el estilo, y con ellas diseñadores de moda de la talla de Coco Chanel, Paul Poiret y Jean Patou, con aquellas siluetas andróginas y trajes simétricos.

De dónde viene el nombre

El propio nombre lo dice: déco viene de decoración en francés, y es un estilo que tendía más a lo decorativo que a lo funcional. Pero la denominación es posterior. El detonante fue una exposición celebrada en París en 1925, la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industrias Modernas, donde muchos diseñadores exhibieron trabajos que hoy catalogaríamos así. Con los años el nombre de aquella exposición se fue simplificando hasta quedar en art déco.

Desde entonces el estilo gozó de una popularidad enorme, en parte porque allí estuvo muy bien representado: hubo trabajos de René Lalique y pabellones de tiendas parisinas como las Galerías Lafayette.

Lalique fue pionero del art déco en Francia y venía del art nouveau. Entre sus méritos está haberse dado cuenta de que los perfumes lujosos debían venderse en envases igual de refinados, así que empezó a fabricar frascos de vidrio en este estilo. Y fue más lejos: comprendió que aquellos objetos podían producirse en serie y llegar así a mucha más gente, y con ellos el art déco. Las casas de moda y cosmética hicieron lo mismo, y de tanto verlo fueron formando el gusto por él hasta convertirlo en el fenómeno que fue.

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