¿Cómo se construía en el Renacimiento?

Episodio 42

Publicado el 2 de agosto de 2022 · Duración: 11:00

¿Cómo se construía en el Renacimiento?

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Volvemos a la época de Da Vinci, de Rafael, de Miguel Ángel. Hay tanto que hablar sobre el Renacimiento, un periodo donde casi todo floreció y se llenó de nuevos bríos, que el episodio arranca descartando lo previsible: hoy no hablaremos de pintura precisamente, porque el esplendor de esa época fue en disímiles áreas, y entre ellas hay una que no podemos subestimar, la arquitectura. Lo que viene es un recorrido por esas obras de arte que se hacen en piedra y que han llegado hasta nuestros días. ¿O es que acaso nunca te has preguntado cómo se construía en el Renacimiento?

Es un episodio a tres voces y lo ordena una pregunta sencilla: mientras Da Vinci pintaba su Mona Lisa o Miguel Ángel esculpía su David, ¿qué se construía? ¿Y quiénes eran los cerebros pensantes detrás de todo aquello que se construía? Eran verdaderos artistas.

El edificio deja de aplastar

La respuesta empieza por el contraste con lo anterior. En el gótico había una intensa búsqueda de la altura, para dar esa idea de poder superior que sobrecogiera a los comunes mortales: que el humano se sintiera una minucia cuando entrara allí, porque todo se hacía pensando en darle preponderancia a la divinidad.

Después del gótico llega justamente el Renacimiento, donde no es que se deje de tener fe en Dios, pero el centro de la vida ya no va a ser Dios, va a ser el ser humano. Y ese cambio de mentalidad se comenzó a ver muy rápido en la arquitectura: los edificios, en vez de buscar altura, buscaban una escala moderada, de manera que estuviera acorde con el tamaño humano. La escala que se tiene en cuenta para construirlos es la humana.

El Tempietto de Bramante: lo sagrado a tamaño de persona

El primer ejemplo del episodio es un templo de muy pequeñas dimensiones pero de alta connotación religiosa, obra del arquitecto Donato Bramante, que está ubicado dentro del convento que lleva ese mismo nombre: San Pietro in Montorio, en Roma. El audio lo llama «el templo de San Pedro en Montorio»; el nombre con que se le conoce es Tempietto.

La Wikipedia inglesa, en la ficha del Tempietto del Bramante, lo describe así: «The small, freestanding chapel… was completed c. 1502 for the cloister of San Pietro in Montorio in Rome, Italy».

No es que se pierda la religiosidad en esta época: el templo fue financiado por los propios reyes católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, como monumento conmemorativo del martirio de San Pedro. Lo que cambia es el código con que la arquitectura lo traduce.

La misma ficha recoge que fue «commissioned by Ferdinand II of Aragon and Isabella I of Castile», y que se erigió «to commemorate the site traditionally regarded as the location of Saint Peter's crucifixion». Conviene quedarse con el alcance exacto de esa frase: el lugar que la tradición tiene por el de la crucifixión, no un dato arqueológico.

Es un templo de planta circular, y eso evocaba la divinidad del cosmos, o sea lo sagrado, pero ya en una relación más benévola con el ser humano: no eran las construcciones religiosas aplastantes del gótico.

Italia marca la pauta, y cada país la traduce

Que el primer ejemplo del que se hable sea italiano no es pura casualidad: Italia fue la que marcó las pautas de la arquitectura renacentista, y del Renacimiento en general, y desde Italia se llevó a todos los demás países del continente, España, Francia, Alemania, Inglaterra. En cada una de estas regiones tuvo sus particularidades, su identidad propia: se puede hablar de un renacimiento español, de un renacimiento francés, de un renacimiento flamenco también.

La cúpula que es el sello de Florencia

Hay una edificación que el episodio se atreve a llamar el símbolo del Renacimiento: si en pintura es la Mona Lisa, en arquitectura no se puede dejar de mencionar una obra de Florencia que le da un toque al paisaje de esa ciudad de una manera tremenda. En el audio se le atribuye a la basílica de San Lorenzo; la cúpula octogonal que es sello de esa ciudad es la de la catedral, Santa Maria del Fiore. La corrección va abajo, en la fe de erratas, porque todo lo demás que se cuenta de ella es exacto y merece contarse entero.

Quien la diseñó fue Filippo Brunelleschi, uno de los arquitectos más innovadores de la época, un nombre que no puede faltar en este episodio: sería un sacrilegio no mencionar a Brunelleschi. Brunelleschi se las ingenia para construir la cúpula como nunca antes nadie lo había hecho, porque no se sabía en realidad cómo construir una cúpula de tanto peso y magnitud. Él incluso inventó máquinas elevadoras y grúas para usar las piedras grandes, o sea que buscó soluciones muy ingeniosas, y es así que nos regaló esa cúpula octogonal, muy simétrica ella, proporcionada, acorde con lo que se quería en el Renacimiento.

La ficha de la catedral de Florencia sitúa el origen del encargo lejos de los Medici: «In 1331, the Arte della Lana, the guild of wool merchants, took over patronage for the construction of the cathedral», y «On 19 August 1418, the Arte della Lana announced an architectural design competition for erecting Neri's dome». El reto se describe así: «It called for an octagonal dome higher and wider than any that had ever been built, with no external buttresses to keep it from spreading and falling under its own weight».

Y el episodio remata con una primicia: fue la primera cúpula octogonal que se construyó sin tener como soporte un armazón de madera. Es de los pocos superlativos que su fuente sostiene tal cual, y conviene copiarle el alcance exacto en vez de redondearlo.

Sobre esa misma cúpula, la página afirma: «It was the first octagonal dome in history to be built without a temporary wooden supporting frame». No dice que fuera la primera cúpula octogonal, sino la primera construida sin cimbra de madera. Y sobre los ingenios: «To lift 37,000 tons of material, including over 4 million bricks, he invented hoisting machines and lewissons for hoisting large stones». Añade además que «It is still the largest masonry dome in the world».

Después de ella, la cúpula en general se convertiría en un elemento distintivo dentro de la arquitectura del Renacimiento, y es uno de los elementos que sobresale a nivel exterior en este tipo de construcciones.

La basílica de San Lorenzo, la que el audio nombra, tampoco se queda sin historia propia, y es la que sí encargó la familia de más influencia en la época, los Medici, quienes tanto impulsaron el arte en sus diferentes manifestaciones.

La ficha de la basílica de San Lorenzo de Florencia dice que «Filippo Brunelleschi, the leading Renaissance architect of the first half of the fifteenth century, was commissioned to design it», y que en 1419 Giovanni di Bicci de' Medici financió la nueva iglesia. De su exterior anota que la fachada quedó sin terminar: Miguel Ángel proyectó una en mármol blanco de Carrara en 1518 y llegó a hacer un gran modelo de madera, pero «the façade remained unbuilt».

Las órdenes clásicas y la Villa Rotonda

La arquitectura hace suyo todo el ideal del Renacimiento: esa búsqueda de la belleza perfecta, de las proporciones, de la simetría, y además rescata muchos elementos de la antigüedad griega y romana. Hay una especie de fascinación por ese pasado greco-romano, hasta el punto de que se vuelven a utilizar las órdenes arquitectónicas clásicas: el dórico, el jónico, el corintio, el toscano y el compuesto.

Sobre ese quinteto, la Wikipedia inglesa explica que el dórico, el jónico y el corintio «originated in Greece» y que «To these the Romans added, in practice if not in name, the Tuscan, which they made simpler than Doric, and the Composite». También que fue Giacomo Barozzi da Vignola quien publicó en Roma, en 1562, un manual que adoptaba «systematically and consistently… for the first time, the term "order"».

Uno de los ejemplos que más demuestra ese amor por el pasado clásico es la Villa Rotonda, en Vicenza, Italia, diseñada por Andrea Palladio, que tiene cuatro fachadas iguales y cada una sigue el modelo clásico del templo romano.

Su nombre completo es Villa Almerico Capra Valmarana; se levanta a las afueras de Vicenza, en el Véneto, se empezó en 1567 y se terminó en 1605, y Palladio la proyectó para Paolo Almerico. La descripción de la planta es literal: «a square plan with four facades, each of which has a projecting portico», con frontones adornados por estatuas de divinidades clásicas y seis columnas jónicas cada uno. El apodo viene de «the central circular hall with its dome».

El almohadillado del Palacio Medici Riccardi

Hablar del Renacimiento sin hablar de los Medici es imposible: protagonistas indiscutibles, tanto como los propios artistas. De ellos viene otro ejemplo de arquitectura renacentista, el Palacio Medici Riccardi, en Florencia, del que algunos dicen que fue la casa renacentista donde todo empezó, porque permitió trabajar a artistas como Miguel Ángel, Donatello y Botticelli.

La ficha del Palazzo Medici Riccardi atribuye el proyecto a Michelozzo di Bartolomeo, lo sitúa entre 1444 y 1484 y lo vincula a Cosme de Médici. De los tres artistas que nombra el episodio documenta dos con obra concreta en la casa: el David y la Judit y Holofernes de Donatello se expusieron en el patio y en el jardín, y Miguel Ángel añadió en la planta baja las llamadas finestre inginocchiate, las ventanas arrodilladas.

Ese palacio tiene una fachada que fue muy popular en el Renacimiento: esa que se divide en tres pisos con la presencia del almohadillado, que no son más que sillares o bloques que sobresalen del muro. Quien ha visto el edificio se habrá dado cuenta de que en el primer nivel, el que está más pegado a la calle, los bloques sobresalen significativamente; en el segundo nivel están, pero un poquito menos; y en el tercero casi desaparecen para dar paso al muro liso. El detalle económico no es menor: el sillar almohadillado era muy costoso, y todo el que lo mandaba a hacer era porque tenía con qué.

España: el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Al llegar aquí el episodio se pone la zancadilla a sí mismo: al principio se dijo que la arquitectura renacentista se había extendido por toda Europa, pero solo se habían mencionado edificios italianos. La salida es española: el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, considerado el mejor ejemplo del renacimiento español, una construcción que abre paso hacia una España moderna, que va dejando atrás el medioevo, a pesar de que es una edificación bastante austera.

La Wikipedia en español sostiene esa misma valoración con estas palabras: de su arquitectura dice que es «el mejor ejemplo del Renacimiento español y modelo del estilo denominado "Herreriano" o "desornamentado"», y que «Su arquitectura marcó el paso del plateresco renacentista al clasicismo desornamentado». La Wikipedia inglesa añade los datos de encargo y autoría: lo mandó levantar Felipe II, lo proyectó Juan Bautista de Toledo —muerto en 1567— y lo terminó Juan de Herrera, y se construyó «between 1563 and 1584», con la primera piedra el 23 de abril de 1563.

Sus elementos renacentistas empiezan por la propia planta, que es rectangular, algo que el episodio aprovecha para generalizar: las plantas de las edificaciones renacentistas también se hacían acordes con los principios de la simetría y la perfección, y por eso generalmente eran edificios con plantas rectilíneas o cuadradas, o circulares. Tiene además una herencia de clasicismo visible en los órdenes arquitectónicos.

La misma página española concreta cuáles: «El orden arquitectónico predominante es el toscano, el más sencillo del clasicismo, y el dórico en la iglesia». Y sobre la forma del conjunto: «La planta definitiva del edificio, con solo cuatro torres en las esquinas y el Palacio Real haciendo de «mango», recuerda la forma de una parrilla».

Las dos Wikipedias miden ese rectángulo, y no coinciden, porque no lo miden igual. La española va a una fuente de época: «Las medidas del rectángulo de la planta, según señalaba el padre Sigüenza en 1605, son de 735x580 pies castellanos, es decir, 205x162 metros». La inglesa da una aproximación moderna, sin fuente del siglo XVII detrás: «It takes the form of a gigantic quadrangle, approximately 224 by 153 m». Se dan las dos cifras con su procedencia en vez de elegir una, que es lo honesto cuando las fuentes discrepan.

Vivir dentro de la obra de arte

Lo mejor de todo esto es que podemos convivir con todas estas joyas a nivel de ciudades o localidades: son obras de arte que van con las personas en el día a día, siglo tras siglo. Se ha hablado de construcciones de los siglos XV, XVI y XVII, y eso es lo que tiene de especial la arquitectura: tiene arte, tiene historia, tiene convivencia. Un recorrido por la Italia renacentista con una pinceladita de España.


Fe de erratas: el episodio atribuye a la basílica de San Lorenzo de Florencia la cúpula octogonal que es el sello de la ciudad, la que Brunelleschi levantó sin cimbra de madera y para la que inventó máquinas elevadoras. Esa cúpula es la de la catedral, Santa Maria del Fiore: el concurso lo convocó el Arte della Lana, el gremio de mercaderes de la lana, el 19 de agosto de 1418, Brunelleschi lo ganó y la construyó entre 1420 y 1436, y sigue siendo la mayor cúpula de fábrica del mundo. San Lorenzo también es obra de Brunelleschi y sí la financiaron los Medici —Giovanni di Bicci costeó la nueva iglesia en 1419—, pero su fachada quedó sin terminar y lo que se le ve de lejos no es una cúpula de Brunelleschi, sino la capilla octogonal de los Príncipes, coronada por su cúpula de 59 metros, del siglo XVII, cuyas obras arrancaron con el nombramiento de Matteo Nigetti en 1604. Todo lo demás que se cuenta en el episodio sobre la cúpula de Brunelleschi es exacto, incluido que fue la primera octogonal de la historia levantada sin cimbra de madera.

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