Tiziano renacimiento italiano

Episodio 79

Publicado el 28 de octubre de 2023 · Duración: 15:15 min

TIZIANO: el afortunado pintor

Escúchalo en:

ivooxApple Podcast logoSpotify

El pintor que todos querían

Siglo XVI, Venecia. Muchos intentaban ser los pintores favoritos de las clases más altas, pero era casi imposible: todos adoraban a Tiziano Vecellio y querían contratar sus servicios.

Su privilegio empieza por algo que a la mayoría le fue negado: conoció la fama en vida. Hizo fortuna, fue admirado por sus contemporáneos y nunca le faltó el trabajo, y todo eso en pleno Renacimiento, una época en la que las artes florecían y por tanto había competencia. Tuvo suerte, sí, pero también talento.

Hay una frase que lo resume, del pintor y teórico Giovanni Paolo Lomazzo: «Tiziano es el sol en medio de pequeñas estrellas, no solo entre los italianos, sino entre todos los pintores del mundo». La escribió en 1590, catorce años después de la muerte del pintor.

Su fama no se quedó en Venecia: viajó por Europa y los personajes más poderosos de la época se disputaban sus servicios. En 1516 lo nombran pintor oficial de la República Veneciana; dentro de Italia trabajó para las cortes de Ferrara y de Mantua. En España, Carlos I le encargó un retrato y quedó tan complacido que lo nombró pintor de la corte, cargo que mantuvo con su hijo Felipe II. También retrató a Francisco I de Francia, y aquí hay un detalle que dice mucho de su prestigio: Tiziano nunca llegó a verlo en persona. Pintó el retrato —hoy en el Louvre— a partir de una medalla de Benvenuto Cellini. En general, duques, reyes, papas e instituciones religiosas contrataban sus servicios.

Colorito contra disegno

¿Qué impresionaba de él? Fue muy buen retratista, y pintó además temas religiosos y mitológicos, pero la clave no era tanto qué pintaba como cómo lo pintaba.

Vivió muchos años, así que su manera de pintar fue cambiando, pero siempre tuvo un marcado interés por el color: cómo aplicarlo, cuál aplicar, cómo mezclarlo. Eso lo llevó al colorito, la técnica que se hizo popular en Venecia en gran medida gracias a él.

Consistía en definir las formas mediante la yuxtaposición de colores y no mediante líneas: ir poniendo colores unos al lado de otros hasta que esas uniones formaran las figuras.

Eso abrió una de las grandes disputas del Renacimiento, porque los florentinos no estaban de acuerdo. Para ellos había que pintar aplicando el disegno: definir primero las figuras con líneas y después rellenar de color dentro de esos contornos. Venecia contra Florencia, color contra dibujo.

Y había un tercer elemento: la luz. Tiziano aplicaba una capa de base de un color tierra sólido y encima añadía capas de colores más claros y semitransparentes, que a veces combinaba con los dedos. El resultado era un colorido vibrante y una sensación de profundidad.

La Venus de Urbino

En 1538 pintaba una de sus obras más famosas, la Venus de Urbino, que hoy cuelga en la Galería de los Uffizi de Florencia. En ella se ve a una joven desnuda tendida sobre un lecho, con la mano izquierda sobre el pubis y un perrito dormido a sus pies, y al fondo otra escena con una niña y una criada.

Representar a Venus desnuda era de lo más común, pero Tiziano introduce cambios. Esta Venus no tiene el aire divino habitual: parece una joven terrenal que se atreve a mirar al espectador en actitud sensual, algo nuevo para la época. Y están los detalles: las flores que sostiene en la mano derecha y el perrito, símbolo de fidelidad conyugal, que aquí aparece dormido. Todo eso sube el erotismo de la obra y demuestra lo diestro que era con el desnudo femenino, algo que ya se veía en Amor sagrado y amor profano, de 1514.

No en vano se convirtió en uno de los pintores más representativos de la escuela veneciana del siglo XVI.

La edad que se ponía de más

No todo fue color de rosas. Se cuenta que a Tiziano nunca le pareció suficiente su fortuna.

Y hay un enredo delicioso con su fecha de nacimiento: las fuentes dan 1477, 1487, 1488, 1490. Los especialistas modernos la sitúan entre 1488 y 1490, y el enredo es en buena parte obra suya: casi todo el mundo se quita la edad, y Tiziano se la ponía, para parecer más respetable. No es una leyenda: Felipe II llegó a dar por buena la fecha de 1474, y contemporáneos suyos manejaron fechas de entre 1473 y 1482. Durante todo el siglo XX se siguió repitiendo que había muerto con 99 años.

Tintoretto, el rival

Como era aclamado por toda Europa, pasaba largas temporadas fuera de Venecia, y en su ausencia iban surgiendo talentos nuevos que vieron la oportunidad de quitarle el cartel de preferido.

El principal fue Tintoretto, que años atrás había sido alumno suyo: Tiziano lo echó del taller al ver el talento que tenía, por miedo a que lo superara. Su biógrafo Carlo Ridolfi cuenta que el aprendizaje duró apenas unos días.

En 1548, en una de esas ausencias, Tintoretto consiguió el encargo de El milagro del esclavo para la Escuela Grande de San Marcos, y fue un éxito que le trajo más encargos. Tiziano, que tenía muchas influencias, hizo lo posible por frenarlo, y llegó a promocionar a otro joven, el Veronés, con tal de que Tintoretto no prosperara.

Pero Tintoretto era perseverante. En 1564 la Escuela de San Rocco convocó un concurso para decorar el techo de una sala; los demás —Veronés, Salviati, Zuccari, Schiavone— presentaron bocetos, como pedían las bases. Tintoretto pintó la obra entera y la instaló a escondidas en su sitio. La Escuela, al ver aquello, lo nombró vencedor, y no le pagó por la obra: la tomó como un regalo. Aunque el regalo fue idea suya: cuando los demás protestaron, la ofreció como donación sabiendo que una cofradía no puede rechazar una. La jugada le salió redonda, porque de paso se aseguró un contrato en exclusiva que le dio trabajo allí durante dos décadas.

Con los años se fue haciendo un prestigio y, muerto Tiziano, fue aún más valorado y consiguió clientela internacional, aunque tuviera que lidiar con clientes acostumbrados al estilo del maestro. Porque, pese a todos los desencuentros, Tintoretto sabía lo que valía Tiziano: se cuenta que puso en la puerta de su taller un cartel que decía «el dibujo de Miguel Ángel y el color de Tiziano». Reconocía al maestro del color y de paso se hacía una promoción tremenda, prometiendo un dos en uno.

Una muerte con privilegio

Tiziano murió en 1576, durante la epidemia de peste que azotaba Venecia. Fue el 27 de agosto.

Y el trato de favor lo acompañó hasta después de muerto: lo enterraron en la iglesia de los Frari —bajo el altar del Crucifijo— pese a que la ley obligaba a arrojar a los muertos por peste a una fosa común. Fue, al parecer, el único apestado de Venecia que recibió sepultura en iglesia. El Senado veneciano además corrió con los gastos del funeral y de una misa en la basílica de San Marcos.

A partir de ahí quedaba libre la etiqueta de favorito, para Tintoretto o para el Veronés. Pero su estilo siguió inspirando a artistas muy posteriores: Diego Velázquez, Rembrandt, Goya.

Sigue escuchando

Episodios relacionados