Episodio 92Vanguardias y arte del siglo XX

¡Se vale todo en el COLLAGE!

6 de agosto de 2024 · 12:08 min

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collage voctoriano

¿Por qué solamente colocar pintura sobre el lienzo? Esa pregunta comenzó a rondar las mentes de algunos artistas vanguardistas allá por los inicios del siglo XX. ¿Y si junto a la pintura también coloco un recorte de periódico? ¿Y por qué no un pedazo de fotografía? ¿Qué pasa si también adiciono una etiqueta de licor y así conformo mi obra de arte? Estos eran los inicios del collage, una técnica que hasta el día de hoy utilizan muchísimos artistas, y este episodio va de por qué.

La conversación no arranca en frío. En 2023, una de las voces del episodio fue curadora, junto al artista Ricardo Miguel Hernández, de una exposición dedicada al collage en Cuba, titulada «Come Together». El propio episodio acota enseguida el alcance: en Cuba se habían organizado exposiciones que incluían obras hechas con esa técnica, pero una exposición enteramente dedicada al collage no se había realizado en muchísimo tiempo.

La exposición, comprobada fuera del episodio. «Come Together» se inauguró el 15 de septiembre de 2023 y se mantuvo hasta el 15 de octubre en Infraestudio, un gabinete de arquitectura de la calle 17, en El Vedado, La Habana. La curaduría fue de Yenny Hernández y Ricardo Miguel Hernández, y reunió a una veintena de artistas cubanos de generaciones que van de los años sesenta a hoy: Raúl Martínez, José Manuel Mesías, Nelson Barrera, Orlando Hernández, Sandra Ceballos, Glexis Novoa, Luis Gómez, Lázaro Saavedra o César Saavedra, y también escritores que han explorado el collage como prolongación de su obra literaria, como Pedro Juan Gutiérrez y Omar Pérez.

Sobre lo de «la primera», las dos fuentes que la recogen no dicen lo mismo, y conviene copiarlas exactas en vez de resumirlas. OnCuba atribuye a los curadores la fórmula «la primera exposición en nuestro ámbito en los últimos sesenta años cuyo núcleo curatorial se refiere exclusivamente en el collage», y ese mismo texto identifica el precedente curatorial más antiguo que los curadores dicen haber localizado: «Collages y esculturas», en el Lyceum de La Habana, en 1956, una muestra «en la que participaron cinco de los miembros del grupo Los Once» —Guido Llinás, Raúl Martínez, Hugo Consuegra, José Ignacio Bermúdez y Manuel Vidal—, además del escultor Tomás Oliva. Rialta, por su parte, recoge que la Embajada de Noruega —uno de los patrocinadores— la llamó «la primera exposición colectiva de collage en el escenario cubano de los últimos setenta años». Sesenta años en una, setenta en la otra, y ninguna de las dos dice «la primera en Cuba» a secas.

De dónde sale la palabra, y por qué tu collage familiar no es uno

El término viene del verbo francés coller, que significa pegar, y nombra ese proceso de pegar y ensamblar diferentes materiales sobre una superficie.

Nota de grafía. El verbo se escribe coller, con dos eles. El Larousse lo define, en su primera acepción y entera, como «En parlant d'une substance gluante et, en particulier, d'une colle, fixer, faire adhérer quelque chose à quelque chose d'autre»: dicho de una sustancia pegajosa y, en particular, de una cola, fijar, hacer que algo se adhiera a otra cosa. La Tate añade que el término artístico procede de la expresión papiers collés, «papel pegado», y que la técnica de adherir papel recortado sobre una superficie la emplearon por primera vez artistas de principios del siglo XX.

Ahora bien, eso que se acaba de describir puede hacerlo cualquier persona. Elegir fotografías de la familia, pegarlas sobre una cartulina blanca grande y tener hecho un collage familiar: eso es un collage familiar, no un collage artístico, porque con esas fotos no se ha creado una imagen nueva, una imagen que tenga otro significado. Lo que se ha hecho es una composición en collage, pegar varias fotografías una al lado de otra sobre una misma superficie, y ese no es el collage del que va el episodio.

Un cuadro que deja entrar la realidad

La técnica la comenzaron a emplear algunos artistas a principios del siglo XX, y no sorprende que haya surgido en esa época: era la época de las vanguardias, nada más y nada menos, cuando muchos artistas quisieron innovar, experimentar, tomar por otros caminos, y el collage fue precisamente uno de esos caminos. Dicho de una manera simplona, el corta y pega. Dicho en serio, el collage fue en su momento algo nunca visto en la historia del arte y marcó un antes y un después.

Esa idea tradicional del artista pintando sobre un lienzo se trastocó, porque algunos artistas comenzaron a incorporar en el cuadro, además de la pintura, elementos de la realidad: recortes de periódicos y revistas, etiquetas de productos, fotografías, arena, partituras de música, papeles coloreados, gasas. Se valía todo lo que el artista considerara que podía tener algún significado dentro de su obra. Y llovieron las críticas, porque todos estos experimentos de los artistas vanguardistas de principios del siglo XX eran vistos como cosas raras, como excentricidades.

Picasso, Braque y la discusión por la paternidad

Los dos que, al parecer, fueron los primeritos en hacer collages artísticos son el español Pablo Picasso y el francés Georges Braque, aunque la mayoría de los expertos afirman que fue Picasso el primero en crearlos. Entre los propios artistas hubo sus discusiones sobre la paternidad: Braque decía que él había sido el primero y Picasso que no, que había sido él. Algunos afirman, tiempo después, que Braque fue el primero que lo aplicó sobre un dibujo y Picasso sobre una pintura. Más allá de eso, fueron artistas que trabajaron juntos en estrecha colaboración y a los que se considera los padres de ese ismo tan importante que fue el cubismo: es en medio de las investigaciones formales que estos artistas realizaron al calor del cubismo cuando se crean los primeros collages artísticos de la historia.

El reparto exacto, según el Musée national Picasso-Paris. Su ficha de obra distingue dos cosas que suelen confundirse: «Le premier collage de l'histoire de la peinture moderne est réalisé par Picasso dans la Nature morte à la chaise cannée en mai 1912, tandis que le premier "papier collé" est dû à Georges Braque à la mi-septembre 1912 à Sorgues». Es decir: el primer collage de la historia de la pintura moderna es de Picasso, en mayo de 1912; el primer papier collé es de Braque, a mediados de septiembre de 1912, en Sorgues. La misma ficha explica la diferencia: los collages se hacían generalmente a partir de imágenes preconstituidas —fotografías, publicidad—, mientras que el papier collé es una composición autónoma hecha pegando elementos gráficamente dispares y de usos diversos, de los que se encuentran a diario: papel de periódico, papel pintado, letras impresas.

El matiz que el episodio atribuye a «algunos» —Braque sobre un dibujo, Picasso sobre una pintura— encaja con lo que se sabe de la obra de Braque: la Wikipedia inglesa describe Fruit Dish and Glass, de 1912, como «the first papier collé (pasted paper, colloquially known as collage)», y consigna su soporte como carboncillo y papel pintado de imitación de madera sobre papel.

«Naturaleza muerta con silla de rejilla»

Hay un collage de Picasso que se considera el primero de la historia: «Naturaleza muerta con silla de rejilla», del año 1912, y el episodio lo dice con el aviso puesto, que esto de los primeros es algo muy relativo. Era una naturaleza muerta muy rara, muy diferente a todas las que se habían hecho hasta ese momento. Estaba enmarcada por una cuerda de cáñamo y tenía pegado un trozo de hule que simulaba una rejilla, imitaba con pintura la tipografía de un periódico y tenía pintadas una copa, una rodaja de limón, entre otros elementos.

La ficha de la obra. Nature morte à la chaise cannée, Pablo Picasso, primavera de 1912, París. «Huile et toile cirée sur toile encadrée de corde»: óleo y hule sobre lienzo enmarcado con cuerda, en el Musée national Picasso-Paris con el número de inventario MP36. La ficha del museo enumera los indicios visuales reconocibles: las letras «JOU», la rejilla de una silla, una rodaja de limón arriba a la derecha y, eventualmente, una vela o una lámpara de aceite en el centro de la parte superior. Y precisa el género: una naturaleza muerta que puede evocar las mesas de los bistrós parisinos, tema frecuente en las obras cubistas de la época. La ficha da también el formato ovalado; las medidas, 29 × 37 cm, las publica la página web del museo sobre la obra, y la Wikipedia francesa coincide en ambas, además de en la fecha, el inventario y las letras JOU.

Y es el propio museo el que sostiene el alcance amplio con que el episodio presenta la obra, más allá de la pintura: «il s'agit de la première manifestation de la technique du collage dans la sphère artistique» —la primera manifestación de la técnica del collage en la esfera artística— y «qui passe pour être le premier collage reconnu du XXe siècle», la que pasa por ser el primer collage reconocido del siglo XX. Louis Aragon la describió en su manifiesto La Peinture au défi, de 1930, como un «acte capital de la peinture moderne», un acto capital de la pintura moderna.

Picasso había puesto a convivir en una obra de arte pintura y elementos de la vida cotidiana, y así estaba rompiendo con la noción tradicional de la obra de arte. De hecho, esa fue una de las grandes interrogantes del siglo XX: ¿los objetos de la vida cotidiana pueden ser considerados también arte? El collage encendió esa chispa, ese debate; Picasso y Braque destaparon la caja de Pandora, al punto de que pocos años después un urinario se estaría exhibiendo como una obra de arte.

El urinario que el episodio no llega a nombrar es Fountain, de Marcel Duchamp: un urinario de porcelana firmado «R. Mutt» que en 1917 se presentó a la exposición de la Society of Independent Artists y fue rechazado. La ficha de la Tate precisa que el ejemplar que esa colección conserva es una réplica de 1964.

Fue además un procedimiento que permitió combinar texturas en la superficie de la obra, creando una especie de fusión entre pintura y escultura. El collage no fue poca cosa.

Matisse: pintar con tijeras

Lo que en un principio fue criticado, luego fue empleado por disímiles artistas para expresar sus inquietudes, y también para salvarlos. El collage fue una especie de tabla de salvación para artistas que por determinados motivos ya no estaban pintando, una alternativa. Uno de los casos más conocidos es el del artista francés Henri Matisse, conocido por ser un pintor del fauvismo, esa otra vanguardia artística que se caracterizó por el uso estridente y provocativo del color. Lo que algunos no saben es que en sus últimos años, después de ser operado de cáncer, Matisse se refugió en la técnica del collage. Coloreaba papeles con colores vivos y luego recortaba en ellos figuras a mano alzada que después iba combinando en las paredes de su estudio. Él llamaba a esa técnica pintar con tijeras, porque en vez de dibujar un contorno y luego colorear dentro, coloreaba primero el papel, después dibujaba con tijeras las figuras y las combinaba sobre una superficie.

Lo que hay detrás de esa imagen. Matisse fue uno de los líderes del fauvismo —en español también se ha castellanizado como fovismo—, el movimiento nacido en Francia hacia 1904-1908 y bautizado les fauves, «las fieras», por el crítico Louis Vauxcelles. En 1941 le diagnosticaron un cáncer de duodeno; la operación salió bien, pero dejó complicaciones graves y Matisse quedó dependiente de una silla de ruedas y con frecuencia postrado en cama. De ahí nacen las gouaches découpées: según el Grand Palais, los ayudantes del estudio —Paule Caen-Martin, Denise Arokas, Annelies Nelck y Jacqueline Duhême, bajo la supervisión de Lydia Delectorskaya— cubrían de gouache grandes hojas de papel que él recortaba directamente, ajustando y superponiendo hasta dar con el equilibrio, y las piezas se iban prendiendo con alfileres a las paredes para componer y recomponer. La fórmula que el Grand Palais le atribuye es «draw with scissors», dibujar con tijeras: cortar directamente en el color sin tener que separar la forma y el color como dos elementos distintos. Y la Wikipedia inglesa recoge cómo llamaba Matisse a esos años: «He referred to his final years as his second life, because while his mobility was limited, he could wander through gardens in the form of his cut-outs» —su segunda vida, porque, con la movilidad limitada, podía pasearse por jardines en forma de sus recortes.

Del dadá al collage digital

Luego de Picasso y Braque, muchos artistas utilizaron esta técnica: los futuristas, dadaístas, constructivistas, los surrealistas, cada cual a su manera y para expresar diferentes problemáticas. Dentro del dadaísmo está la alemana Hannah Höch, que empleó el fotomontaje —que no es más que un collage hecho a partir de fotografías— para defender los derechos de las mujeres dentro de la sociedad.

Hannah Höch (1889-1978). El National Museum of Women in the Arts la sitúa entre quienes fundaron el dadá berlinés, junto a Raoul Hausmann y George Grosz, un movimiento que reaccionaba a los horrores de la Primera Guerra Mundial y rechazaba de plano las formas artísticas tradicionales. De ella y de Hausmann dice que «are often credited with "inventing" photomontage»: se les atribuye a menudo la invención del fotomontaje. La misma ficha recoge que fue la única mujer del dadá berlinés y que quedó marginada dentro del grupo, y describe así su obra: «her photomontages often confronted gender issues, championing the "New Woman" who was empowered by the vote, sexually emancipated, and financially liberated» —sus fotomontajes confrontaban a menudo cuestiones de género, defendiendo a la «Nueva Mujer», emancipada por el voto, sexualmente liberada y económicamente independiente.

Y los surrealistas, por su parte, explotaron un tipo de collage llamado cubomanía: cortaban una imagen en cuadrados y luego la volvían a ensamblar con un orden aleatorio.

De dónde sale la cubomanía. La inventó el surrealista rumano Gherasim Luca, que la presentó en dos exposiciones en Bucarest, en 1945 y 1946, acompañadas de pequeñas publicaciones. La definición es literalmente la que da el episodio: «cutting an image into squares and reassembling without regard for the original image at random», cortar una imagen en cuadrados y recomponerla al azar sin atender a la imagen original. Luca la planteaba como un cruce entre las ideas de Marx y las de André Breton.

En Estados Unidos, artistas como Romare Bearden utilizaron el collage como una metáfora de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos. Para Bearden, los recortes de revistas con que creaba sus collages simbolizaban las diferentes comunidades y personas que conformaban su sociedad, y al unir esos recortes se creaba un nuevo todo que representaba la unión de todas esas personas.

Romare Bearden (Charlotte, Carolina del Norte, 1911 – Nueva York, 1988). Su trabajo en collage empieza, según la Wikipedia inglesa, en 1963 o 1964, combinando imágenes recortadas de revistas y papel de color que alteraba con lija, lejía, grafito o pintura. A principios de los años sesenta fue, en Harlem, uno de los fundadores del grupo Spiral, constituido «for the purpose of discussing the commitment of the Negro artist in the present struggle for civil liberties, and as a discussion group to consider common aesthetic problems»: para discutir el compromiso del artista negro en la lucha por las libertades civiles, y también como grupo de discusión sobre problemas estéticos comunes. La única fecha concreta que da la fuente es la de la primera reunión, celebrada en el estudio de Bearden el 5 de julio de 1963 con Hale Woodruff, Charles Alston, Norman Lewis, James Yeargans, Felrath Hines, Richard Mayhew y William Pritchard; fue Woodruff quien bautizó al grupo, por la espiral de Arquímedes que asciende como símbolo de progreso. En 1964 llegó Projections, veintiún collages de gran formato ampliados en blanco y negro por fotostato sobre la experiencia afroamericana.

Y por supuesto, en la actualidad muchos artistas hacen collages digitales usando medios electrónicos: ha habido como una actualización de la técnica. Quién se lo hubiera dicho a Picasso y a Braque, tan criticados que fueron cuando crearon sus primeros collages. Pero de ese tipo de incomprensiones está plagada la historia del arte.

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