El convulso EXPRESIONISMO

Episodio 77

Publicado el 26 de septiembre de 2023 · Duración: 11:13 min

El convulso EXPRESIONISMO

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Los ismos, tan mencionados en este podcast: esos pequeños fragmentos en que se dividió el arte durante el siglo XX. Grupos, movimientos, corrientes, diferentes todos, pero con algo en común: ir en contra de lo establecido, cuestionárselo todo, a veces de una forma bastante hiriente, como sucedió con los artistas que le dieron vida al expresionismo.

Hoy nos centramos en la pintura, aunque conviene decirlo desde el principio: el expresionismo también abarcó la escultura, la literatura, la música y el teatro.

De dónde sale la palabra (y por qué la respuesta no es una sola)

El episodio cuenta que el término lo mencionó por primera vez el pintor francés Julien-Auguste Hervé, a propósito de unos cuadros del Salón de los Independientes de París en 1901, en contraposición al impresionismo.

Conviene matizarlo, porque el origen del término está disputado y hay al menos dos versiones sobre la mesa:

  • La de Hervé: un artista bastante oscuro que en 1901 expuso en París unas pinturas que él mismo tituló Expressionismes. Es decir, la palabra era el título de sus propias obras, no una etiqueta que él aplicara a las de otros. Es una atribución que se cita a menudo, pero con reservas.
  • La del historiador del arte checo Antonín Matějček, que en 1910 habría acuñado el término precisamente como contrapunto del impresionismo. Su definición es una joya de concisión: «Un expresionista desea, ante todo, expresarse a sí mismo», y rechaza la percepción inmediata.

Lo que sí está claro es lo que el episodio explica a continuación, y que es la idea de fondo: frente a unos impresionistas que transmitían una impresión luminosa y amable de los cafés, las estaciones de tren, los campos y las playas, las obras llamadas expresionistas eran más intuitivas, más personales, y reflejaban el estado de ánimo del artista.

Y sea quien fuere el primero en decirlo, la palabra tuvo pegada.

Der Sturm: la revista que lo puso en circulación

Tiempo después el término fue difundido por Herwarth Walden —«Herbert» en el audio— editor de la revista Der Sturm, La Tormenta, que se convirtió en el principal espacio difusor del expresionismo alemán.

Walden fundó Der Sturm en Berlín en 1910, y ahí está el matiz que importa: no fue él quien acuñó la palabra, sino quien la puso a circular. El término no acabó de asentarse hasta 1913.

Por qué en Alemania, y por qué justo entonces

Porque es en Alemania donde nace el expresionismo. Y la razón no es estética, es histórica.

Hablamos de una Alemania prebélica. A inicios del siglo XX predominaba un estado de amargura e inconformidad social, de incertidumbre y desánimo, y eso estaba muy presente en los círculos de artistas e intelectuales. Porque si uno lo analiza bien: la Primera Guerra Mundial empezó en 1914, pero desde los primeros años del siglo ya se percibía ese estado tenso y de crisis que desembocó luego en las guerras.

Esa amargura fue motivo suficiente para que los artistas quisieran expresarse de otra manera, y de paso romper con los lenguajes que estaban en boga por aquellos años, como el impresionismo y el naturalismo.

Dejar de describir el mundo para atravesarlo

Así que dejaron de describir en sus pinturas la realidad que los rodeaba y empezaron a darle importancia a la subjetividad y a los sentimientos.

La fórmula, dicha en corto: voy a seguir representando la realidad, pero pasada por mi visión muy particular. No me gusta el mundo exterior, así que me voy a mi mundo interior y me refugio ahí, y de esa manera seré más sincero, al menos conmigo mismo y con mis principios.

De ahí que las temáticas preferidas fueran la soledad, la miseria, el pesimismo, la muerte y el sexo.

Y de ahí también las decisiones formales:

  • La paleta, bastante llamativa, con colores fuertes: ocres, azules, amarillos.
  • Los trazos, exagerados y deformados.
  • El uso del color y la línea de una manera muy temperamental, porque lo que les interesaba era llegar a la parte más afectiva de quien mirara la obra.

El arte se convirtió, para ellos, en un modo de hacer catarsis: la vía que encontraron para desahogar sus angustias y sus crisis existenciales. El arte siempre ha sido un refugio para los artistas, no solo para estos, pero con los expresionistas la cosa se exacerbó muchísimo más.

Die Brücke: el puente

Si hablamos de expresionismo alemán, hay que mencionar al puente. Y no al puente musical.

Die Brücke —el puente— fue un grupo de artistas fundado en Dresde el 7 de junio de 1905 por cuatro estudiantes de arquitectura: Ernst Ludwig Kirchner, Fritz Bleyl, Erich Heckel y Karl Schmidt-Rottluff.

El episodio cuenta que el nombre viene del filósofo Nietzsche, que dijo que el hombre debía entenderse como un puente y no como un fin, y que esa idea simbolizaba la concepción de un arte para el futuro.

Es una explicación muy repetida, pero las fuentes no la sostienen de forma concluyente. Quien propuso el nombre fue Schmidt-Rottluff, y no está aclarado si pensaba en los muchos puentes de Dresde —que fueron motivo de sus cuadros— o en una metáfora de renovación artística. Lo que sí se conserva es lo que Heckel anotó en su diario:

«Naturalmente pensamos cómo podíamos acercarnos al público. Una tarde, de vuelta a casa, lo discutimos otra vez. Schmidt-Rottluff dijo que podíamos llamarlo Brücke: era una palabra polivalente, no significaría ningún programa, pero de algún modo llevaría de una orilla a otra.»

De una orilla a otra. Que es, al final, justo lo que el episodio quiere decir.

Lo que el grupo defendía sí está claro: una creación temperamental, impulsiva y libre. Por encima de todo, la libertad creativa: que cada cual se expresara como quisiera. No defendían un estilo de pintura determinado. Y muchas de sus obras llegan a ser hirientes o desgarradoras cuando uno las mira.

La xilografía, o por qué eligieron la madera

Para eso se valieron sobre todo de la xilografía —«silografía» en el audio—, que es una técnica de impresión con planchas de madera.

No es un detalle técnico menor, es una decisión estética: buscaban plasmar lo que querían de una manera más áspera, con un aspecto inacabado, brusco, incluso primitivo. Fue el recurso por excelencia del grupo porque les permitía trabajar con superficies irregulares y aprovechar la expresividad del propio soporte, aplicando manchas de color y líneas muy marcadas.

El grupo, además, revivió deliberadamente el grabado en madera, e inventó por el camino el linograbado, que al principio presentaban como xilografía tradicional.

Kirchner y las cinco mujeres

A la cabeza de aquellas obras hirientes estaba Ernst Ludwig Kirchner, el líder del puente. Obras con un drama y una violencia difíciles de olvidar.

El ejemplo que da el episodio es Cinco mujeres en la calle, de 1913, donde en vez de formas humanas definidas se aprecian restos de cuerpos desgastados, deformados, en decadencia. Una metáfora de la sociedad de su momento. Las cinco mujeres son cinco prostitutas, representadas de manera angulosa, muy alargada, extravagante, y los colores que predominan son el negro y el verde amarillento, en tonos apagados y prácticamente sin brillo.

Todo eso es exacto, y la ficha del cuadro lo confirma punto por punto. Es un óleo sobre lienzo de 120 × 90 cm que se conserva en el Museum Ludwig de Colonia. Las cinco figuras son Kokotten, que es como se llamaba en el argot berlinés a las prostitutas, esperando clientes en una calle nocturna. El verde amarillento es artificial y deliberadamente frío, y sobre él las mujeres se recortan como aves de un violeta oscuro. Las proporciones son alargadas, los contornos de los rostros angulosos, y la pincelada avanza a zigzag y en tramas nerviosas.

El cuadro pertenece al ciclo de escenas callejeras berlinesas que Kirchner pintó entre 1913 y 1915. En 2008 el MoMA de Nueva York les dedicó una exposición entera, Kirchner and the Berlin Street, de la que se dijo que «probablemente reúne lo mejor de toda su obra».

Porque en Kirchner no hay ninguna intención de representar a las personas con realismo. Lo que pretende es deformarlas, como metáfora de su desacuerdo con la sociedad y con la hipocresía. Sus obras pueden llegar a ser desagradables y hasta groseras, y es que todo está en función de no gustar. Ese es el objetivo.

Esa fue, en general, la estética que predominó entre los artistas del puente, que además compartieron espacio de exhibición, estudio, modelos y materiales. Y sobre todo, el amor por la libertad creativa.

El grupo se disolvió en Berlín, en mayo de 1913.

Austria: Kokoschka y Schiele

Aunque surgió en Alemania, el expresionismo se convirtió en un movimiento internacional que prosperó en otros países, como Austria y Francia.

En Austria hay dos figuras.

Oskar Kokoschka (1886-1980), muy famoso por sus retratos expresionistas, con un trabajo psicológico admirable. Buscaba capturar los estados emocionales internos antes que el parecido físico, con paletas expresivas y pincelada visible, y sus teorías sobre la visión influyeron en el expresionismo vienés.

Y Egon Schiele (1890-1918) —«Chile» en el audio—, pintor austriaco y uno de los primeros exponentes del expresionismo. Es el amado de una de ellas, y ya le dedicamos un episodio completo, solo para él. Fue Gustav Klimt quien hizo de mentor suyo: le compraba dibujos, le proponía intercambios por obra propia, le buscaba modelos y lo presentaba a posibles mecenas.

Munch, que llegó antes

Pero se puede decir más aún. Antes de que Kirchner, Kokoschka y Schiele nos dejaran sus obras expresionistas, ya había un artista pintando una obra que más expresionista no puede ser: Edvard Munch y El grito.

Munch —noruego, y «Monsch» en el audio— tuvo, igual que los expresionistas, una vida cargada de angustia y calamidad, y volcó esas emociones en obras como esta, de la que hizo cuatro versiones, un dato que muchos desconocen.

Las cuatro, con sus fechas:

  • 1893, pastel sobre cartón — Museo Munch de Oslo, posiblemente un estudio preparatorio.
  • 1893, óleo, temple y pastel sobre cartón — Museo Nacional de Noruega. Es la primera que se expuso en público y la más reconocible.
  • 1895, pastel sobre cartón — colección privada. Se vendió en Sotheby's en 2012 por 119,9 millones de dólares.
  • 1910, temple sobre cartón — Museo Munch. Fue robada en 2004 y recuperada en 2006.

A las que hay que sumar una litografía de 1895, de la que se tiraron unas cuatro docenas de estampas antes de rebajar la piedra.

A Munch se le considera precursor del expresionismo, y a El grito, un símbolo del estado de ánimo de toda una época. Con un matiz que conviene dejar dicho: se le suele describir como predecesor del movimiento más que como miembro de él, porque su obra fue una influencia formativa sobre los expresionistas, no un producto del grupo.

Y todavía faltan unos cuantos ismos

Poquito a poco este podcast ha ido hablando de varios ismos: abstraccionismo, cubismo, surrealismo. Y todavía faltan unos cuantos.

El podcast está en Instagram como @uyelartepodcast.


Fe de erratas: el episodio sitúa la existencia del grupo Die Brücke «entre 1905 y 1920». El grupo se fundó en Dresde el 7 de junio de 1905, pero se disolvió en Berlín en mayo de 1913, siete años antes de esa fecha, y la causa está documentada: la «Chronik der Brücke» que redactó Kirchner provocó la ruptura. La confusión es comprensible porque 1905-1920 sí funciona como periodización aproximada del expresionismo alemán como movimiento, que es lo que el propio episodio dice unos minutos antes; pero el grupo, como tal, duró ocho años.

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