¿Estudiar Historia del Arte?

Episodio 40

Publicado el 12 de julio de 2022 · Duración: 17:00

¿Estudiar Historia del Arte?

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Cuando alguien cuenta que estudió Historia del Arte, casi siempre escucha la misma frase: "Ay, esa es una carrera muy bonita". Y detrás viene la pregunta de verdad: pero realmente, ¿qué puede hacer un historiador del arte?

Lo responden desde dentro las cuatro personitas que hacen el podcast, que cursaron esa carrera, y el tema lo habían pedido los oyentes desde hacía tiempo. Con una advertencia: en cada país las carreras tienen sus particularidades y los planes de estudio pueden tener sus diferencias; las experiencias que se cuentan son cubanas, con España como segundo referente.

Qué se estudia de verdad, y por qué no es solo Europa

Al oír "historia del arte" uno piensa en el arte universal desde una perspectiva sobre todo occidental, europea, y se ubica en el Renacimiento, en el Barroco, en las vanguardias. Esa es una de las asignaturas claves y abarca varios semestres. Pero hay otras regiones del mundo que no han dejado de producir arte: también se estudia arte latinoamericano, arte asiático y arte africano, y hay semestres dedicados al arte caribeño.

A eso se suman las asignaturas que aportan herramientas para interpretar el arte y poder emitir criterios con propiedad sobre una obra. Y un grupo que las personas asocian menos con la carrera y que, paradójicamente, son las que más se acaban usando. De esas va el resto.

Galerista: montar una exposición no es colgar cuadros

Una de las ocupaciones más comunes es la de galerista, y sus funciones son el montaje de exposiciones y las ventas de arte, con la comunicación y algo de crítica de arte dentro. Mucha gente piensa que montar una exposición es colgar pinturas en las paredes y poner esculturas encima de pedestales. Nada más lejos de la realidad.

Las exposiciones se curan. El historiador del arte que trabaja en una galería muchas veces se desempeña como curador si el proyecto es suyo, y también recibe proyectos de un tercero, externos a la galería.

Un apunte de vocabulario que el episodio no menciona: es el mismo oficio con dos nombres. La Fundéu considera válidas tanto curador de exposiciones como comisario de exposiciones; en la prensa de España predomina comisario y en América predomina curador. El diccionario académico recogió la acepción de comisario como la persona encargada de organizar una exposición.

Una exposición tiene que tener coherencia, sentido y estar bien fundamentada. Desde por qué están colgadas las obras en determinado orden —eso ya entra en la museografía— hasta el tipo de iluminación. El curador es quien debe hacer llegar al espectador un mensaje general con la exposición.

La museografía, según el diccionario académico, es el conjunto de técnicas y prácticas relativas al funcionamiento de un museo. Se distingue de la museología, la parte teórica: la ciencia que trata de los museos, de su historia, de su influjo en la sociedad y de las técnicas de conservación y catalogación.

El orden influye muchísimo en la manera en que el espectador recibe la exposición, y el curador elige también el soporte: hay esculturas muy irregulares y hay que ver en cuál se apreciará mejor la obra. Nada de esto se aprende solo estudiando la carrera: se coge en la práctica, en el proceso curatorial, que no tiene un librito ni un manual. Y tampoco es exclusivo de un historiador del arte, porque el curador puede tener diferentes formaciones.

Hasta el color de las paredes se valora: muchas veces la galería se pinta o se readapta el espacio. El galerista participa además en los catálogos y a veces escribe las palabras del catálogo.

El museo: investigar, catalogar, conservar, exponer

En un museo, un historiador del arte está como pez en el agua, y es una de las ocupaciones más conocidas de la profesión.

No es casualidad. La definición de museo vigente del ICOM (Consejo Internacional de Museos), aprobada el 24 de agosto de 2022 en la 26ª Asamblea General celebrada en Praga, describe una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, "que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial". Cuatro de esos cinco verbos son la descripción del puesto.

Cada pieza de un museo debe ser investigada, y eso es infinito: nunca se llega a saber todo respecto a las colecciones. Las investigaciones están en un work in progress constante, tanto con las piezas que llevan años en los fondos como con las nuevas que van entrando. Alrededor trabajan restauradores y conservadores, velando porque la esencia y los valores originales de cada obra no se pierdan en ninguna intervención.

El mismo trabajo curatorial de una exposición transitoria se hace en las salas permanentes: el orden no es al azar, tiene una lógica para que el espectador observe con coherencia. Y hay además salas de exposiciones transitorias, que se montan por un periodo determinado y después se desmontan.

Luego está la catalogación: dar entrada a cada obra, hacerle la descripción, asignarle números de inventario. Hay que valorar si esas piezas van a salas permanentes o transitorias, y muchas veces se hace en colectivo. A eso se suman las estrategias de comunicación para que las piezas lleguen mejor al público y las visitas guiadas especializadas. Y un caso más exigente todavía: llegar en el periodo de apertura de un museo, museos nuevos que comienzan, con todo un proceso extra.

Comunicación y relaciones públicas

La comunicación aparece en galerías, en museos, en institutos de cine y en fundaciones: campañas de prensa que respaldan la inauguración de exposiciones o la premier de películas, todo el sistema de promoción en los medios que los eventos artísticos necesitan para tener alcance. La carrera brinda esas herramientas, aunque la práctica es la definitoria, y el terreno se adentra en las relaciones públicas, un área bastante complicada para la que no todas las personas tienen las mismas cualidades.

La crítica de arte: qué es y qué no es

La crítica de arte lleva un proceso investigativo muy profundo, y no todo el mundo puede ejercerla. Va desde ensayos y reseñas, textos más completos y complejos, hasta las palabras al catálogo, de lenguaje más coloquial para un público más amplio, siempre en función del público al que se dirige. Los formatos son múltiples: digitales, impresos, orales, en televisión, en radio.

Y caen dos tópicos. Mucha gente oye "crítico de arte" y piensa en quien solo critica en el sentido negativo de la palabra, pero una crítica también puede ser favorable, puede exaltar. Y no vale cualquier cosa: existe la que algunos llaman crítica impresionista, la que se basa solo en las impresiones personales que genera una obra, y esa no es la que se espera de un buen historiador del arte. Cada criterio debe estar fundamentado con bases teóricas sólidas. Hay obras que pueden no gustar a nivel personal y que un especialista reconoce como certeras a nivel artístico y de significado. Al final el crítico es un mediador entre la obra de arte y el público, alguien que facilita el proceso de interpretación.

El oficio tiene una ventaja concreta, que se puede hacer desde la comodidad de tu casa, y un riesgo igual de concreto: ganarse la enemistad de artistas y de públicos.

La docencia

Otro campo muy frecuente es la docencia, y no solo impartiendo clases dentro de la propia carrera de Historia del Arte, sino en otras carreras que incluyen en sus planes de estudio algún semestre sobre arte.

La mano derecha de un artista

En galerías y museos el contacto con los artistas es directo, pero se da mucho también que artista e historiador del arte trabajen juntos de manera independiente: el historiador puede ser la mano derecha de un artista. Es un trabajo que lleva mucho compromiso y exige un diálogo fluido entre el artista y el historiador del arte, una compenetración con la obra, con el artista y con el proceso de trabajo. Y requiere muchísimas gestiones: producción, cómo concretar un proyecto curatorial, insertarlo, el proceso comunicativo, cómo llegar a un público, la gestión de ventas de arte.

Asesoría, producción y dirección de arte

El asesoramiento es otra labor que puede desempeñar un graduado de Historia del Arte, porque la carrera da una formación cultural bastante integral: permite asesorar programas de televisión o de radio. La producción también: es muy común que los historiadores del arte organicen eventos, conversatorios, lanzamientos de discos, premieres de películas e inauguraciones de exposiciones. Y está la dirección de arte en producciones cinematográficas o televisivas: velar por que cada elemento esté acorde con la época que se está representando, lo que exige una investigación y una preparación de fondo muy fuertes.

El hilo que lo cose todo

Hay algo implícito en todo lo que han venido mencionando. La investigación es la labor que nunca va a abandonar a un historiador del arte, esté donde esté. Siempre estudiando, siempre investigando.

Esa es la respuesta corta a "¿y eso qué salida tiene?": galerías, museos, comunicación, crítica, docencia, trabajo codo a codo con artistas, asesoría, producción y dirección de arte. Y por debajo de todas, siempre, investigar.

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